RÍO DE JANEIRO | Las lluvias torrenciales que caen desde hace una semana sobre el estado brasileño de Santa Catarina, donde está Florianópolis, obligaron a 23.175 personas a abandonar su vivienda y dejaron cinco muertos, según informó la Defensa Civil local.
En la capital de Santa Catarina, la turística Florianópolis, 2.600 personas tuvieron que abandonar sus viviendas. En total, 700 mil personas ya fueron afectadas por la tempestad en todo el estado, donde 33 ciudades se vieron en situación de emergencia.
En el pequeño municipio de Mirim Doce se declaró el estado de calamidad pública, porque el desastre superó la capacidad de respuesta de las autoridades.
"Las lluvias han sido particularmente intensas en Jaraguá do Sul, donde poco más de 16.000 viviendas fueron seriamente afectadas. Hasta ahora, el número de víctimas fatales asciende a cinco", dijo una vocera local de la Defensa Civil.
En el municipio de Joinville, unas 6.300 personas se vieron forzadas a buscar refugio en casas de parientes o en espacios públicos organizados por las autoridades locales, al tiempo que en Jaraguá do Sul ese total ascendía a 6.182 personas.
En 2008 el estado de Santa Catarina ya había sufrido inundaciones devastadoras provocadas por lluvias torrenciales.
Tragedia en Río. Por otra parte, en la región serrana de Río de Janeiro, donde desde hace más de una semana se registran lluvias, la cifra de muertos ascendió a 812, según el último recuento de la Defensa Civil. En esa zona casi 6.000 personas perdieron sus casas o las abandonaron ante el peligro de derrumbe.
Doce días después del inicio de las peores lluvias registradas en la región, los rescatistas siguen buscando a unas 400 personas debajo del lodo. La mayoría de los caminos desaparecieron bajo la nueva geografía.
En tanto, San Pablo, que sufrió un fuerte temporal la noche del domingo, se vio afectada por el desborde del río Tieté hacia la principal ruta de acceso a la ciudad, lo que causó grandes trastornos en el tránsito.
Dos personas murieron ayer, uno de ellos era un hombre de unos 30 años que al parecer no tenía casa y dormía en una zona que fue barrida por una inundación súbita. En estas últimas dos semanas las lluvias de verano provocaron la muerte de 25 paulistas, al tiempo que casi 10.000 personas debieron abandonar sus hogares en la región. AP, AFP y ANSA