La medida del gobierno brasileño tuvo un primer efecto en la cotización del real que se mantuvo estable ayer tras la depreciación del día anterior, al finalizar a 1,686 reales por dólar, lo que hizo que la desvalorización en la semana alcanzase a 2,19%.
La estabilidad se produjo pese a que se conoció que la economía brasileña cerró 2010 con una inflación acumulada de 5,91% (+1,60% sobre 2009), la más alta de los últimos seis años ya que quedó por debajo apenas del registro de 2004, cuando fue de 7,6%.
"Yo pienso que ahora el escenario quedó complicado porque el análisis de los números muestra que hubo razones internas y externas en esa inflación, y ahora es necesario discutir los caminos a seguir", dijo a la AFP el economista jefe de Cruzeiro Corretora, Jason Vieira.
Brasil adoptó un sistema de metas de inflación centrado en un nivel de 4,5% pero con dos puntos de tolerancia. De esa forma, la inflación de 5,91% en 2010 es considerada dentro del rango meta pero sensiblemente por encima de su centro.
Para Vieira, "el escenario es difícil porque en la primera mitad del año hubo inflación por una fuerte demanda interna, pero en el último segmento hubo claramente presión por la especulación internacional sobre las commodities agrícolas".
En este contexto, en dos semanas se reunirá el Comité de Política Monetaria del Banco Central. Existe la expectatita de que se aumentará la tasa de interés de referencia, hoy en 10,75% y una de las más elevadas del mundo. Aunque esto podría traer más inconvmientes en el ingreso de capitales y por consiguiente en la valorización del real dado el ingreso de dólares con destino a inversión.
En este sentido, el lunes el gobierno de Dilma Rousseff tuvo una señal de alerta después de que la moneda brasileña alcanzara su más alto nivel desde septiembre de 2008, de 1,65 reales por dólar, encima del "techo psicológico" de 1,7 reales por dólar de los últimos meses.
En 2010 el real cerró con ganancia acumulada de 4,6% sobre el dólar, en el 2009, se valorizó 32,7%, y en 2008 se depreció 23,17% con la crisis financiera global. AFP