WASHINGTON | AP, AFP Y ANSA
Barack Obama regresó de sus vacaciones y exhortó a los republicanos a que no busquen sacar ventaja de su mayoría en la cámara baja con miras a los comicios de 2012, y les pidió trabajar juntos para reactivar la economía y el mercado laboral.
Al término de sus vacaciones de dos semanas en Hawai y ante la perspectiva de un aterrizaje político nada suave en Washington DC, el presidente norteamericano Barack Obama declaró en el viaje de regreso a la capital estadounidense que los republicanos "van a maniobrar a su conveniencia por cierto tiempo".
"Pienso que va a haber juego político, eso es lo que pasa en Washington", comentó a bordo del avión presidencial "Air Force One", que lo llevó a Washington desde Hawai, donde pasó los últimos 10 días de vacaciones con su familia.
"Tengo la esperanza de que tanto Boehner como Mitch McConnell se darán cuenta de que hay tiempo suficiente en 2012 para hacer campaña para ese año", dijo el presidente.
El diputado John Boehner, de Ohio, es candidato a convertirse en presidente de la cámara baja, y McConnell es el jefe de la bancada republicana en el Senado.
Hoy se reanudan las sesiones en el Capitolio y el partido opositor recuperó la mayoría en la Cámara de Representantes en las elecciones del año pasado.
Los republicanos también aumentaron sus bancas en el Senado y lograron una minoría que permite trabar las medidas impulsadas por el oficialismo.
La oposición se comprometió a frenar la agenda del presidente, desde sus planes de gasto hasta la reforma sanitaria.
Cuando le preguntaron al mandatario qué pensaba sobre los planes opositores para revocar la reforma de la salud, Obama no contestó.
"Tengo confianza en que reconozcan que nuestra función es gobernar y garantizar la creación de empleos para los estadounidenses y lograr una economía competitiva del siglo XXI", expresó sí el presidente.
Medidas opositoras. Se prevé que la cámara baja vote la semana próxima un proyecto para "rechazar y remplazar" la reforma sanitaria que llevó a cabo la Casa Blanca y que hizo que millones de estadounidenses fueran agregados a las listas del seguro de salud.
Según los republicanos, la modificación ejerce presiones sobre las compañías de seguros y otros sectores que se benefician del multimillonario negocio de la salud, además de que obliga a pequeñas empresas a comprar pólizas para sus empleados. Por esto aseguran que la nueva ley está en realidad "matando puestos de trabajo".
"La máxima prioridad de los republicanos en la Cámara de Diputados será recortar el gasto, hacer crecer la economía y crear empleo", señaló Brad Dayspring, vocero del legislador opositor Eric Cantor.
No hay que perder de vista que los demócratas todavía controlan el Senado, por lo que cualquier iniciativa que los republicanos logren hacer aprobar en la cámara baja puede ser repelida cuando llegue a la alta, tal como se espera que sucederá con la reforma sanitaria.
Por otra parte, el presidente norteamericano afrontará, además del fortalecimiento de los republicanos en el Congreso, la primera reorganización importante de su personal de más alto rango en la Casa Blanca.
Es por esto que las primeras semanas del año que comienza serán una manera de medir cómo Obama actuará frente a un Congreso partido en dos, y el modo de evaluar si podrá o no sacar provecho de las victorias que logró durante los últimos días de 2010 con la anterior legislatura.
Líderes republicanos prometen ajustes económicos en Diputados
Los líderes de la bancada republicana, que hoy se hacen del control de la cámara baja, aspiran a implementar recortes por unos US$ 100.000 millones en gastos domésticos.
Por lo pronto mañana presentarán un proyecto para recortar gastos de oficina en la Cámara de Diputados en un 5%, lo que debería resultar en un ahorro de 35.200 millones de dólares este año.
"Aunque se trata solamente de un primer paso -comentó el patrocinador de la ley, Greg Walden-, estos recortes brindarán ahorros verdaderos a los estadounidenses y demostrarán nuestro compromiso con poner fin a la cultura del gasto aquí en Washington".
Los republicanos lograron la resonante victoria de noviembre sobre los demócratas gracias, precisamente, a una campaña que apuntó contra el gasto público, al que señalaron como "descontrolado".
Para poder cumplir con su promesa, la oposición deberá reducir el gasto en sectores delicados como la educación y el transporte. Es "un objetivo fuertemente apoyado por los conservadores, pero que conlleva sustanciales riesgos políticos y económicos", advirtió The New York Times. ANSA