Cuando Dilma Rousseff reemplazó a Celso Amorim en Cancillería por el embajador Antonio Patriota, quedó claro que en este gobierno habrá una redefinición en política exterior, a pesar de que se ha dicho que mantendrá a Marco Aurelio Garcia como su asesor en materias internacionales.
Alexandre Barros, analista de riesgo de Early Warning, considera que "el tema es continuar las buenas relaciones con los vecinos suramericanos independiente de quién es el gobernante, y continuar estableciendo al país como un actor internacional clave".
No obstante, la propia Rousseff dio indicios de que podría romper con una de las áreas más polémicas de la política exterior de Lula: el acercamiento con Irán.
Pocos días después de ganar las elecciones del 31 de octubre, Rousseff calificó como "una barbarie" la sentencia de la Justicia iraní de condenar a una mujer a ser apedreada por adulterio, frase que indicó una línea de distanciamiento con la política exterior de Lula, que evitó criticar públicamente al gobierno del presidente Mahmud Ahmadinejad por su programa nuclear y por sus reiterados ataques verbales al Estado de Israel.
Para Ricardo Antunes, Rousseff seguirá manteniendo una política de autonomía y de equilibro con Estados Unidos, Venezuela e Irán.
"Sin embargo, Dilma no tendrá en su política externa un componente personal, como sí lo tuvo Lula. El presidente mantuvo buenas relaciones con George W. Bush, y tiene afinidad personal con Obama, Sarkozy e incluso con Berlusconi. Como metáfora podríamos decir que Lula habla con Dios y con el diablo. Con Dilma será distinto, porque es una mujer reservada, introvertida y no tiene la simpatía de Lula", indicó el experto.
A juicio del politólogo Geraldo Monteiro, el Brasil que dirigirá la petista Dilma Rousseff continuará jugando un rol de moderador internacional, sobre todo dentro de América Latina.
AP Y EL MERCURIO/GDA
FORTALECERÁ AL MERCOSUr
"El fortalecimiento institucional del Mercosur y una mayor integración productiva deben ser parte de la agenda para el bloque", aseguró Dilma Rousseff en una entrevista que fue publicada por el semanario Isto E. En diálogo con ese mismo medio, la hoy presidenta aseguró que "El Mercosur es una realidad histórica con casi 20 años de vida y todas las iniciativas deben orientarse hacia su fortalecimiento y no hacia su muerte".