Jueves 22.12.2011, 10:10 hs l Montevideo, Uruguay.
 
 
 
 
 
 
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Julia Rodriguez Larreta


La otra orilla 2 Julia Rodríguez Larreta

Poder y populismo

La semana pasada comentábamos como la nueva Presidente argentina afirmaba el "kirchnerismo" ahora devenido en "cristinismo" y se desprendía del peronismo puro y duro. Para ello basta ver la conformación de su actual gabinete, así como la preponderancia que se le ha dado a La Cámpora, el grupo comandado por su hijo, mientras su hija fue la encargada finalmente, de colocarle la banda Presidencial, en un todo de impronta familiar bastante llamativo. Miembros de esa agrupación ocupan puestos de importancia en el amplio espectro de la Administración y tras estas elecciones han aumentado su presencia en el Congreso.

Comicios cuyos resultados han puesto en evidencia que el llamado cuarto poder ni es el gran enemigo ni es tan influyente, ya que una mayoría de la gente optó por darle su voto, por los motivos que fuera, sin tener mayormente en cuenta el contenido de muchas informaciones, análisis y opiniones independientes, sobre aspectos negativos de su gobierno. Mucho más ascendiente tienen, por ejemplo, las políticas clientelísticas como el Fútbol Para Todos, al que el Estado le acaba de sumar $ 225 millones, en respuesta al reclamo del Presidente de la AFA, Julio Grondona.

Sin embargo, los rasgos autoritarios, intervencionistas y populistas, que caracterizan a los gobiernos K también los son del peronismo. Las estrategias y avances para controlar a la prensa y asfixiar a la que no cumple con las órdenes del poder parecen un calco del torniquete aplicado por Perón en su primer período, (fue distinto al regreso de Madrid) cuando llevó a la quiebra al prestigioso diario La Prensa en 1951 y pasó a dominar el manejo del papel de diario, insumo vital de los periódicos. El recuerdo de las cuotas de papel importado, otorgadas por la gracia del mandamás, de acuerdo a su fidelidad al gobierno vuelve a hacerse presente. Aquel control del régimen de importaciones y exportaciones obligó a La Nación por varios años, a no tener más de 6 páginas.

La meteórica aprobación en 5 comisiones de Diputados -hoy dominada por el oficialismo que luego lo votó en sala-, además del rapidísimo pase al senado, del texto originado en dos proyectos presentados por el Ejecutivo en 2010 llamado: "Marco Regulatorio Participativo Para la Fabricación, Comercialización y Distribución de Pasta de Celulosa para Papel de Diario y Papel de Diario", es parte de la nueva ofensiva del Estado sobre la empresa Papel Prensa, propiedad en un 27% del Estado, de Clarín en un 47% y de La Nación en un 22%. Hasta ahora la importación de papel estuvo desregulada y exenta de aranceles, por lo que esta fábrica, que abastece a 170 diarios en el país, ha debido competir con el mercado internacional. Algo que da por tierra con los argumentos de que opera en régimen de monopolio.

El intento el año pasado de la Presidente, de culpar a los socios privados de actos de lesa humanidad, entreverando la compra de las acciones a los Graiver, -anteriores dueños de turbio pasado en épocas de la guerrilla-, quedaron estrellados pese a su gran espectáculo protagonizado en la Presidencia, rodeada de altos de expedientes. Lo mismo ocurrió con la ensañada persecución a la Sra. de Noble, dueña de Clarín, en la persona de sus hijos adoptivos, manipulando el tema de los derechos humanos. El embate ideado, actualmente apunta a forzar una ampliación de capital en la empresa por parte del Estado, disminuyendo el capital accionario de los demás.

El objetivo de amordazar la libertad de expresión se mantiene con la misma determinación. Dado que a la prensa escrita no se la puede dominar en la misma forma que a los medios audiovisuales, para los cuales ya se votó una cuestionada ley de medios impugnada por varias empresas, a los diarios se les ataca por el lado de su materia prima. Conociendo como distribuye el gobierno la publicidad oficial, es fácil imaginar la futura metodología.