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Julia Rodríguez Larreta
Cosas veredes Sancho", le decía don Quijote a su escudero, y la misma sabia advertencia se aplicaría muy bien a nosotros los uruguayos en momentos en que estamos siendo sometidos a una operación pinza de proporciones. Aunque en esta ocasión la novedad es que la presión se ha vuelto triple. A los variados, sutiles o no, apretones que suelen provenir de parte de nuestros queridos vecinos, ahora se ha sumado el que llegó del hemisferio norte, proferido por un desbocado Presidente, el primer mandatario de esa Francia tan admirada en estas costas.
El chicotazo de Sarkozy, con amenazas de que Uruguay debería ser apartado del concierto internacional por ser un paraíso fiscal, alguna explicación debe tener, máxime cuando ya rige un acuerdo de información tributaria, justamente entre ambos países.
Al respecto existen las especulaciones y los hechos concretos. Entre estos últimos, se encuentra el trabajo del llamado Peer Group Review (PGR) dependiente del Global Forum, a su vez un desmembramiento de la OCDE, que si bien utiliza su infraestructura, cuenta con su propio presupuesto de 3.1 millones de euros. (Es preciso recaudar bastantes impuestos para sustentar ta tanto organismo internacional como hay en este mundo.)
De allí surgió que Uruguay no merecía salir del estadio gris por no cumplir con ciertas condiciones. Como ser, el régimen de sociedades anónimas, aun cuando por otro lado ya están en marcha las tratativas para firmar convenios tributarios con 12 países, tal como se requiere. Algunos ya terminados y otros en vías de.
Ahora bien, cuando de tanta exigencia se habla, merece la pena ver cuales son los países que integran ese estricto grupo de evaluadores. Entre sus 30 participantes figuran Argentina, Brasil, las islas Caymán, las islas Vírgenes Británicas, la Isla Man, la de Jersey, que tiene la vicepresidencia) Malta, las Bahamas, las islas Mauricio, Luxemburgo, Francia, que hoy ocupa la presidencia, Alemania, Estados Unidos, Italia, etc. Sin duda, un conglomerado bastante heterogéneo y curioso.
En el terreno de las conjeturas y apreciaciones, muchas opiniones, (no así las del gobierno, que prefiere mirar a lo lejos, al menos en público) apuntan al barrio, complicado si lo hay. Con el glamour político que le brinda a Cristina su holgado triunfo en las recientes elecciones, no hay presidente en carrera que se resista a hacerle alguna atención, por ejemplo, en ese interés que cada tanto se traduce en distintos embates sobre nuestro país, con intención de que la DGI argentina pueda pasar la aspiradora en nuestro territorio.
Basta ver las medidas draconianas que ha tomado el gobierno de Cristina Kirchner, para notar que están muy necesitados de más recursos. Para evitar que salga dinero, creando una paranoia que ahora buscan apaciguar, han dificultado la actividad económica con reglamentos coercitivos y políticas intervencionistas que traban desde las operaciones de cambio hasta las importaciones.
Y el mandado también le sirve a los del otro lado de la laguna Merín, los cuales una y otra vez nos detienen las exportaciones, como si la enorme escala de nuestra producción fuera a hacer alguna mella en semejante gigante.
También Obama pareció haber quedado seducido por la victoriosa Cristina, quien a su vez se presenta como una aliada confiable para lidiar políticamente con el preocupante Irán que avanza sin pausa en pos de armas nucleares. Pero pareciera que una cosa es la posición del Departamento de Estado y otra la del Tesoro. Desde este último sector se insiste en que Argentina debe ordenar su economía, arreglar el pago de las deudas que mantiene con los holdouts, (acreedores que no aceptaron los enormes descuentos impuestos por Argentina) y con el Club de París. La quita de algunos subsidios anunciada, parece que no fue tan convincente y volvieron a votar en contra de dos créditos del BID. Pero aunque EE.UU. es el que más aporta, los otros países accedieron y finalmente se lo otorgaron.