
|
||||||||
RICARDO REILLY SALAVERRI
En las pasadas elecciones argentinas entre las causas que se mencionan para explicar el triunfo "K", una es que la mayoría de las organizaciones opositoras, en el fondo, no planteaban nada distinto del oficialismo. También se señala que el actual gobernador de Buenos Aires, capital federal, Mauricio Macri y su novel partido el PRO, son lo realmente diferente del gobierno "K", marcando presencia electoral fuera de capital federal.
En nuestro país, para muchos entre quienes revisto, el alejamiento del Senador Lacalle de la vanguardia política marca un antes y un después. Lacalle ha sido el único dirigente político que cuando las elecciones de 1989 convocó a centenares de expertos -en el Instituto Manuel Oribe que fundara- para hacer un programa de gobierno justo y posible. En todas las áreas del hacer de gobierno habían ideas. Y, cuando compartiendo su administración (1990-1996) en la sede del Poder Ejecutivo le visitábamos por temas de gobierno, nos mostraba el programa y las marcas que llevaba hechas en los puntos que habían sido concretados y los espacios en blanco en los que le faltaba concretar. Con sindicatos en contra, el neo-comunismo rompiendo todo, escaso apoyo político fuera de filas partidarias y negociaciones permanentes dentro de ellas.
Su obra está allí (abatimiento de la inflación, refinanciación de la deuda externa, ganancia de reservas por el Banco Central, concesión a privados de obra pública, aeropuerto Internacional de Laguna del Sauce, privatización de los puertos comerciales, construcción de hospitales entre los que revista la terminación del Pereira Rosell, y, abreviando, la mayor redistribución de riqueza social de América Latina entre 1990 y 1994 según Cepal, sin necesidad de IRPF, IASS y Fonasa).
Hoy, sabido es que no será candidato presidencial, la orientación del Partido Nacional como corporación es indescifrable. Y, es un dato de la realidad que el Senador Bordaberry, viene generando opinión pública con una acción opositora que es alternativa netamente distinta al oficialismo.
Muchos queremos alternativa distinta. Deseamos la asuma el nacionalismo y si es posible la oposición coordinadamente. Distinta en todo. Tomaremos como muestra al alcalde pro-delito de Punta Carretas. El acomodo de los alcaldes es un tranvía que armó para sí el comunismo y otros compraron. Lo inventaron para ellos. Dividieron Montevideo en barrios tan homogéneos como el que puede ir desde la Rambla de Pocitos hasta la Cachimba del Peludo. Nadie los votó. Tienen status y sueldos de príncipe y son inútiles desconocidos. El de Punta Carretas se destaca porque llama a los delincuentes a rapiñar y cometer crímenes en ese barrio porque es una zona adonde "hay plata". Lo menos que tendría que hacer un señor de éstos si tuviese dignidad es irse para su casa y devolvernos los impuestos que nos ha robado. Va a seguir. Con el respaldo del Frente Amplio entero. No es un caso aislado. Es soldado de un conglomerado que promueve la burocracia, el clientelismo y el odio social desde el presidente de la República hacia el último adicto. Por eso, para muchos urge otra alternativa.







Un balazo en la cabeza terminó con la vida de un guardia de seguridad particular de un supermercado en el Centro, en Paraguay y ...
El procesamiento de "El Tony" sorprendió a muy pocos en el barrio Centenario donde tenía su comercio. La conducta del sujeto era ...
El gobierno abandonó la idea de promover una declaración del Mercosur en contra del presidente francés Sarkozy por incluir a ...
Uno de cada tres uruguayos que retorna a residir al país se trae su automóvil, lo que añade unos cien vehículos por mes al ...
Tras varias semanas de investigación la Justicia logró desbaratar una red que adulteraba leche que vendía a Conaprole y envió a ...