Viernes 04.11.2011, 10:44 hs l Montevideo, Uruguay.
 
 
 
 
 
 
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Julia Rodriguez Larreta


La otra orilla

Nuevo mandato

Julia Rodríguez Larreta

El domingo pasado se convirtió en hecho consumado, lo que ya había sido vaticinado. El triunfo para Cristina Kirchner. Y éste no solo se efectivizó, sino que fue rotundo. Con el 54% obtenido y el control en ambas cámaras, comienza el segundo periodo de una presidencia con algo de mayestático, a partir de la hegemonía que habrá de caracterizar a su segundo mandato.

Tendrá amplio dominio la heredera de quien demostró ser, justamente, un gran maestro para la construcción de poder, con las ventajas que ello le da al gobernante y los peligros que implica para los gobernados. Porque como dijera Lord Acton, "el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente".

El de Cristina es un caso interesante, porque de la caída en popularidad que estaban sufriendo los esposos Kirchner cuando las elecciones legislativas del 2009, tras la tragedia, su viuda renació cual Ave Fénix. En alas de una pujante recuperación económica que facilitó toda una estrategia de políticas dirigidas a conquistar la adhesión de los votantes. Desde quedarse el Estado con la transmisión del gratuito (según como se mire) "fútbol para todos", aumentos salariales del 27% promedio este año, suba del gasto público de 34%, con una expansión monetaria del 40%, provocando un aumento masivo del consumo en un contexto de suba del PBI, que se calcula en 8% para el 2011, hasta el vasto esquema de subsidios (17.000 millones de dólares, equivalente al 4% del PBI) energéticos y del transporte, que han mantenido excepcionalmente bajas las tarifas de los servicios públicos, (electricidad, agua, gas) hasta las ingentes sumas de dinero aplicadas a cantidad de planes sociales por gracia del gobierno. Un mail irreverente que circula por ahí, da buena cuenta de como se vive de bien sin trabajar, hoy en Argentina.

La inflación en aumento es una de las luces rojas (24% según estimaciones no oficiales) que se encuentran encendidas así como la fuga de capitales que no para, síntoma inequívoco de la falta de confianza reinante y también consecuencia de la propia política económica. Para contener la demanda financiera se ha montado una bicicleta que estimula una potencial explosión. Mientras el peso se ha desvalorizado 6,6% a lo largo del año, la tasa de interés ronda el 20%. Vender dólar contado, y recomprarlo el 31 de diciembre, rinde una tasa de hasta 18% anual para operaciones de $ 1 MM.

La novedad frente a este fenómeno, además de las ingentes sumas que el Banco Central inyecta al mercado, (van US$ 1.500 este mes), fue el anuncio de una irrupción de gendarmes y prefectos en la City porteña. Pero a no equivocarse, no se trata de una estrategia para proteger a la gente de la creciente delincuencia que castiga a los habitantes de la ciudad y del país entero. El despliegue de efectivos, a los que se suman batallones de inspectores, los cuales también llegaron hasta Ezeiza, es para "desalentar" la compra de dólares. Nuevamente se recurre a la vieja práctica argentina de las inspecciones de la AFIP, UIF y BCRA en las casas de cambio, requiriendo a las entidades que informen sobre las órdenes de los clientes para comprar los verdes billetes. Cuanto más se limite la actividad de los "coleros", más grande será la brecha entre el tipo de cambio oficial y el por izquierda. O sea, mayor aliciente para comprar dólares. Una de las interrogantes gira sobre que medidas tomará el gobierno para corregir los desvíos existentes y si la situación global se vuelve menos beneficiosa, pero lo que se percibe hasta ahora es que no hay mayores chances de que Cristina quiera cambiar un modelo que la ha catapultado por segunda vez a la Casa Rosada. Solo que las excepcionales circunstancias externas o algún cataclismo la hicieran entrar en razones. Mientras, seguirá creciendo el intervencionismo del Ejecutivo, como ya se está viendo. Por ejemplo, acaba de firmarse una resolución que obliga a las reaseguradoras a repatriar las divisas, y a las empresas petroleras y mineras les vuelven a cambiar las reglas. Deberán liquidar las divisas en el país.