Martes 28.06.2011, 22:09 hs l Montevideo, Uruguay.
 
 
 
 
 
 
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Julia Rodriguez Larreta


La otra orilla

Candidata y modelo

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Julia Rodríguez Larreta

Finalmente, Cristina Fernández de Kirchner anunció que estaba dispuesta a "someterse una vez más a la voluntad popular". Eufemística manera de confirmar lo que era por demás evidente. Que sería la candidata por el Frente Por La Victoria. Por más que durante meses dejó que volaran las especulaciones mientras observaba atentamente qué pasaba entre sus seguidores, qué decía el periodismo, las encuestadoras y cómo se portaban los posibles acompañantes. Su control es absoluto en el armado de cada lista en los distritos decisivos, ubicando a unos y levantando o defenestrando a otros.

Mientras tanto, hasta los comicios por lo menos, se mantendrá el "modelo" continuador de su difunto marido, para el que cuenta con muy bien dispuestos lugartenientes. Como ejemplo de las particulares características de este gobierno intervencionista y populista, se destaca hoy un curioso fenómeno.

La forzada aparición de "exportadores no tradicionales, de productos tradicionales". Suena raro, pero este portento se debe a las exigencias del temible secretario de Comercio Interior, Moreno, que ha comenzado a obligar a algunas firmas importadoras, a que se atengan a mantener, a nivel de su empresa, una contabilidad de balanza de pagos.

Como es sabido, estas cuentas consisten en dos rubros, la balanza comercial y la cuenta de capitales y es a través de este mecanismo que los países siguen los movimientos de bienes y fondos. Vigilan si se está importando más de lo que es conveniente y en qué productos o mercancías. Por otra parte, se observa si suben o no las exportaciones, etc. El señor Guillermo Moreno requiere en algunos casos, que la balanza de pagos de ciertas empresas trate de ser "equilibrada". Un objetivo que puede ser acertado a nivel nacional, pero que crea distorsiones y serios inconvenientes a las empresas.

No solo este secretario prohíbe exportar, por ejemplo trigo o carne, para mantener bajos los precios internos (perjudicando a los productores), sino que ahora se impide a fabricantes o comerciantes comprar en el exterior insumos, que inclusive pueden ser críticos. De la cosecha de trigo anterior hay 4 millones de toneladas todavía sin vender. Algo que ocasiona serios perjuicios a quienes trabajando la tierra y corriendo toda clase de riesgos, han tenido que invertir, para poder guardar ese grano porque, al no ser exportable el producto, su precio interno es bajo y no cubre, en muchos casos, los costos.

Por eso no sorprende enterarse días atrás, que Hyundai se comprometió a exportar maní, vino y harina de soja. Nada relacionado con su actividad industrial. La empresa surcoreana tuvo que recurrir a esto para revertir un "déficit" de US$ 91 millones, entre sus importaciones y sus exportaciones, en el 2010. Y no están solos. Nueve empresas del ramo automotriz han tenido que someterse a este curioso experimento.

La Ministra de Industria anunció que con este acuerdo van a superar en US$ 4 mil millones los saldos exportables del sector automotriz, sin analizar que habrá seguramente, una disminución en los sectores de exportación de productos de origen agropecuario. Como comentó un apesadumbrado industrial argentino: "En cualquier momento me exigirán sembrar cacahuetes para poder importar una máquina para la fábrica".

Es posible que en algún caso, una subsidiaria en Argentina de alguna poderosa multinacional, consiga abrir un mercado para ayudar a su apremiada filial, pero da la sensación de que no es así como deben suceder las cosas en el comercio internacional. Es un tipo de arreglo, de presiones y permisos que se presta a crear focos de corrupción, y falta de equidad entre los más poderosos y los débiles.

Al mismo tiempo, la política que viene de la era Kirchner, basada en ingentes cantidades del erario para sostener congelados los precios de los servicios públicos, demandará recursos extraordinarios al fisco. Recién empieza el invierno y ya se usó el 65% del fondo para energía.