Álvaro Casal
Estamos ante un nuevo "Día del Idioma Español", que coincide con el "Día del Libro" y con la fecha de la muerte de tres grandes: William Shakespeare, el Inca Garcilaso de la Vega y don Miguel de Cervantes Saavedra (23 de abril de 1616).
No se trata de evocaciones superpuestas por casualidad, sino todo lo contrario. Concentrándonos en Cervantes y su "Don Quijote de la Mancha", se siente que mantiene actualidad lo que expresó el Marqués de Grimaldi en 1773 cuando se realizó la primera edición aceptable del libro: es "gloria del ingenio español y precioso depósito de la propiedad y energía del idioma castellano".
Pero nos hallamos en 2011, inmersos en la era de Internet, las computadoras personales y los teléfonos celulares. Es un tiempo en muchos órdenes muy distinto.
Corresponde preguntarse: ¿mantiene vigencia el mensaje del Quijote? La respuesta, aunque sorprenda a algunos, es afirmativa.
En especial cuando vemos las realidades que nos rodean en este Uruguay sacudido por dramas como la violencia delictiva, el consumo de drogas, y las bandas de menores infractores.
Mario Vargas Losa en su ensayo sobre la obra, titulado "Una novela para el siglo XXI" dice: "es una respuesta genuina, fantasiosa, cargada de ilusiones y anhelos y, sobre todo, de rechazo a un mundo muy real en el que ocurría exactamente lo opuesto a ese quehacer ceremonioso y elegante, a esa representación en la que siempre triunfaba la justicia, y el delito y el mal merecían castigo y sanciones, en el que vivían, sumidos en la zozobra y la desesperación, quienes leían (o escuchaban leer en las tabernas y en las plazas) ávidamente las novelas de caballerías".
Como dice también Vargas Llosa, al mismo tiempo que una novela sobre la ficción "el Quijote es un canto a la libertad".
Oportuno sin duda cuando vemos el mundo de hoy, particularmente Medio Oriente, donde los pueblos de varias naciones tratan de liberarse de tiranías diversas.
Veamos lo que le manifiesta el Quijote a Sancho Panza: "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres".
En la creación de Cervantes hay de todo para todos. Hasta los consejos del Quijote a Sancho Panza para el gobierno de la ínsula.
Por ejemplo, recuerdan actitudes de algunos gobernantes respecto a consultas populares, estas palabras del Quijote: "No te ciegue la pasión propia en la causas ajena, que los yerros que en ella hicieres las más veces serán sin remedio, y si le tuvieren, será a costa de tu crédito, y aun de tu hacienda".
La historia narrada por Cervantes nos llega en toda su apabullante dimensión.
Tenemos mucho que aprender de aquel libro publicado por primera vez en 1604, con el destino tan indiscutible como imprevisto, de influir permanentemente sobre la humanidad.