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Dr. Sciarra. Trabajamos con legislación de la época de los barcos veleros hoy obsoleta
¿Te interesa esta noticia?EMILIO CAZALÁ
Los embargos de los barcos pesqueros españoles que operan en Montevideo por reclamos laborales de marinos peruanos contratados en nuestro país, están creciendo en número y afectando una importante fuente de ingresos y de trabajo.
Uruguay hace muchos años que ha apostado a los servicios portuarios para la región y ha invertido ya mucho dinero en ello y sigue adelante, intentando convencer a inversores en distintos proyectos que se entienden convenientes para que nuestro puerto pueda seguir compitiendo con los demás puertos de la región. Es una actividad que viene del siglo XIX con los famosos balleneros noruegos.
Todos sabemos que el puerto de Montevideo, el de Nueva Palmira y otros existentes y en proyecto, son considerados estratégicos para la región y para el Uruguay; uno de los temas en que casi todo el espectro político está de acuerdo, porque es una actividad que abarca todos los espectros sociales y económicos.
Sin embargo, no son todas luces en nuestro sistema portuario; existen algunas sombras. El año pasado, en una entrevista realizada al Dr. Alejandro Sciarra, siendo presidente de la Asociación de Derecho Marítimo, mencionó una de ellas -que reiteró en una nueva entrevista realizada la pasada semana-, y es la falta de marco jurídico para los armadores de estas naves. A continuación ofrecemos una síntesis de la entrevista realizada al Dr. Alejandro Sciarra:
DR. SCIARRA. "Pese al avance en la tecnología del transporte y de la logística que apoya nuestro comercio exterior, seguimos con una legislación, en materia de transporte marítimo, de la época de los barcos veleros y fundamentalmente estamos totalmente en deuda con la ratificación de los convenios internacionales, de gran importancia para el comercio internacional ya que le otorga una mayor seguridad jurídica a las transacciones comerciales internacionales.
Pero nos inquieta otra sombra para nuestros puertos y muy especialmente para la Terminal Pesquera proyectada en la zona de Capurro que una vez construida recibirá a todos los buques pesqueros. Días atrás leí en un periódico que se había prorrogado la licitación para dicha terminal y en otro que la ANP se encargaría de construir un muelle pesquero de no haber ofertas.
Creo que todos estamos de acuerdo en la necesidad de la Terminal Pesquera por la cantidad de buques pesqueros de bandera extranjera que utilizan nuestro puerto para realizar distintas operaciones: descarga del pescado a contenedores refrigerados que salen a distintos destinos, cambio de tripulaciones, aprovisionarse para la nueva marea, para realizar reparaciones o incluso para esperar la nueva zafra. Todo esto le deja al país mucho dinero.
Pero no es menos cierto que esta actividad está en peligro por la inseguridad jurídica que están viviendo armadores extranjeros, al ver secuestrados sus buques por reclamos laborales por cifras astronómicas y con acusaciones muy graves sobre explotación del ser humano. La mayoría de estos reclamos rondan en sumas cercanas a los 500 mil dólares sosteniendo que durante toda la duración de la marea, la totalidad de los marineros trabajan prácticamente sin descansar. Pero me cuesta creer que las condiciones de trabajo que dicen los reclamos sean reales porque los detalles que ofrecen van más allá de lo que cualquier ser humano podría soportar.
CONTRACAUTELA. Pero, mi preocupación -dice Sciarra- es la rapidez y facilidad con que se secuestra un buque pesquero ocasionando gravísimos perjuicios al armador extranjero. No pretendo, como han dicho algunos, prohibir el arresto de buques extranjeros (aún cuando nuestro Código de Comercio lo dispone en forma expresa) pero sí que los Jueces sean más estrictos y cuidadosos en el análisis de los fundamentos que da el reclamante al solicitar tan grave medida. Por otra parte, si un tripulante presenta un reclamo por sumas millonarias, no se lo debería exonerar del requisito de la contracautela. No hay que perder de vista que al impedir que un buque pesquero salga a pescar, no sólo pierde el armador sino que pierden todos los trabajadores de ese buque. Por otra parte, el armador para liberar el buque tiene que obtener una garantía y recién luego de liberar el buque (que lleva varios días), poder defenderse. Qué pasa si al final del juicio se llega a la conclusión que el trabajador no tenía razón y no se hace lugar a la demanda. Quién resarce al armador y a toda la tripulación de ese buque de los daños y perjuicios sufridos? Nadie", destaca el Dr. Sciarra.
Por otra parte, nuestra legislación sobre medidas cautelares, en el caso de buques, tiene algunos defectos ya que se debe actuar con rapidez tanto para lograr la medida como para levantarla y liberar el buque. Las pérdidas son muy importantes y en muchos casos, aún con el convencimiento de tener la razón, el armador se ve obligado a negociar y a aceptar condiciones que nunca aceptaría, para lograr que su buque zarpe y empiece con la captura.
El tema es complicado y su solución no es sencilla porque debemos encontrar un equilibrio entre el derecho del tripulante y la seguridad jurídica tan deseada por los inversores extranjeros que quieren trabajar en nuestro puerto. Debemos buscar un sistema en el cual los buques de bandera extranjera que tengan base en nuestro país puedan seguir operando en Montevideo y, frente a un reclamo laboral, sus buques no se vean detenidos en el puerto como sucede, por ejemplo, con los buques pesqueros de bandera nacional. Esto podrá pasar por un sistema de garantía automática pero también, en determinados reclamos de los tripulantes que éstos, de alguna forma, deban dar garantías si solicitan el arresto del buque.
Reitero, es un tema complicado y si bien no es nuevo, recién ahora se le empezó a dar la importancia que merece por lo que debemos a ponernos a trabajar y encontrar una solución para que vuelvan los armadores que se fueron y que vengan aquellos que aún no lo han hecho".
OTRO DETENIDO. Es el pesquero español "Baffin Bay" con bandera de Las Malvinas cuyo armador lucha para que la justicia lo libere mediante garantía bancaria, también reclamado por marinos peruanos.
Después de una prohibición de zarpe que se extendió a lo largo de 16 días fue liberado por la justicia el pesquero español "Costa do Cabo", que había quedado en cautiverio en el puerto de Montevideo desde el pasado 9 de febrero. Ello fue consecuencia del reclamo laboral de un marinero peruano promovido ante el juzgado de Sexto Turno, por un monto de 469.025.02 dólares, salarios, horas extras, licencias, etc. Para la liberación del barco se acordó que el armador de la nave pusiera a la orden de dicho juzgado una garantía bancaria por aquel monto mientras se dilucida el pleito.
Y así se hizo. El "Costa do Cabo" desde el 2003 ha hecho 27 escalas en nuestro puerto para descargar sus capturas y reaprovisionarse. El barco de 51 metros de eslora y 40 tripulantes trajo en su última escala el pasado 9 de febrero, 700 toneladas de pescado para trasegar a contenedores refrigerados en tránsito para diversos destinos del exterior.