
|
||||||||
Deambrosi. Aguada y Bella Vista y otras son áreas propicias para ganar espacios operativos
¿Te interesa esta noticia?EMILIO CAZALÁ
El armador Américo Deambrosi cuyos ancestros fueron conocidos barraqueros instalados en la zona de la Aguada, recuerda viejos tiempos de un área muy activa y sostiene que debe aprovecharse para la ampliación portuaria y no para la industria inmobiliaria.
En nuestra nota anterior recordábamos algunos muelles que aún dejan ver sus últimos y tristes restos, que representan testimonios del rico pasado portuario de Montevideo, como fueron las áreas de la Aguada, Bella Vista y Mercado de Frutos, que atrajeron nuestra atención y fotografiamos 15 o 20 años atrás. Hoy prácticamente no existen porque de a poquito fueron desmantelados. Más atrás en el tiempo y en la zona del Cerro, no faltaron tampoco las históricas barracas y saladeros donde -a través de esos y otros puentes que no están más-, se desarrollaba una dinámica actividad alrededor de nuestra bahía.
Por esas barracas se manejaba la sal y el carbón, y también por aquí salían los cueros salados, el guano, astas y otras materias primas, y también la crin de caballo para Europa. Por ahí estaba instalado el Ferrocarril Central, la Cía. tranviaria alemana La Transatlántica y otras empresas comerciales. En la actividad portuaria se utilizaban entonces lanchones y remolcadores que se conectaban con los barcos de ultramar fondeados en el antepuerto que traían de Inglaterra, Cardiff si mal no recordamos, y de Norfolk (USA) el carbón y de España la sal de Torrevieja, y donde el Ing. Calcagno levantó la primitiva usina eléctrica. La casi totalidad de los terrenos o solares que bordeaban la bahía desde la calle San Fructuoso, fueron tierras donadas al Brigadier Francisco Xavier de Viana por servicios prestados a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Este detalle de solar por solar está documentado en un libro de Andrés Lerena de 1914. Nos referimos a la identificación de cada uno de los solares y correspondiente escritura comprador y vendedor.
"Desde esos muelles -nos dice el armador y operador de cargas Américo Deambrosi- en su mayoría de empresas inglesas se descargaba el carbón, se stockeaba en las barracas de la Rambla Sud América y luego se volvía a cargar en los mismos lanchones para entregar a bordo como "búnker", para ser quemado en las calderas de los buques transatlánticos. Ya eso se hacía en el régimen de "puerto libre" y daba trabajo a miles de estibadores pues todo se hacía manualmente y a pala.
El auge del carbón fue desde fines del siglo XIX hasta mediados del XX después de la segunda guerra. Incluso todas las grandes industrias, la UTE, el ferrocarril todo se movía a carbón. Después de la guerra vino el auge del petróleo: más barato, más limpio y más fácil de manipular. Aunque hoy en día se siguen construyendo grandes centrales eléctricas a carbón con sistemas antipolucionantes tanto en EE.UU. como en Europa y en Asia, sobre todo en China que es un gran productor.
El carbón fue pues el gran motivo de que se desarrollara esa zona como muelles particulares a los que se añadió también la sal ya que así como el carbón eran los únicos que venían a granel y se aprovechaba la especialización que provocaba el carbón para aplicarla a la sal.
En la década del 60 se termina la actividad de esos muelles que subsistían con el cabotaje de la sal que venía de Argentina, y la ANP que ejercía su monopolio en Montevideo decretó su demolición. Después vendría la reforma portuaria.
Américo Deambrosi, conocido operador portuario y armador, nos ilustró acerca de esa época ya que sus antepasados fueron protagonistas de esos tiempos que descubrimos en la lectura del libro de Andrés Lerena. En una de sus páginas esta consignada la venta y escritura donde don José Deambrosi, abuelo de Américo, adquiere en 1911 un predio sobre la Bahía ( parte bajo agua según consta en la escritura).
Los Deambrosi siguieron utilizando el muelle hasta 1965 cuando retornaron a España como proveedores de la sal. El primer barco que trajeron -un viejo Liberty sobreviviente de la guerra- demoró casi un mes y medio para descargar 10.000 toneladas en el muelle oficial. Hoy Nobleza Naviera la empresa de Deambrosi descarga esa cantidad en un día, fruto de la evolución que ha tenido el Puerto de Montevideo y las empresas luego de la Reforma Portuaria.
Toda esa zona de Bella Vista, hoy vigente por su ubicación en los accesos, debería ser reservada para las ampliaciones que el Puerto necesitará en el futuro -nos dice nuestro entrevistado-. La génesis de Montevideo es por el Puerto y el futuro no puede quedar ceñido o encerrado a una herradura que termine en la UTE, según opina Deambrosi como viejo "lobo de puerto". Y nos recuerda un viejo proyecto de 1950 donde se desarrollaban muelles de atraque para los grandes buques rellenando toda esa zona hasta Ancap y ganándole como un quilómetro a la Bahía tal como hicieron sus antepasados hace 100 años. "Edificios bonitos se pueden construir en muchos lados, sin embargo puertos solo en la Bahía. Agregó ser escéptico de las obras que califica de "faraónicas" en Rocha. Montevideo con 100 millones de dólares de inversión en dragado puede tener las "aguas profundas" de 42 pies que el sentido común indica. Se aprovecharía toda la infraestructura existente desde las escolleras, canales, carreteras y lo más importante, la generación de las cargas".