A once kilómetros, casi en el centro del Mar Muerto, un grupo internacional de científicos ha estado perforando bajo el fondo marino para extraer un registro del cambio climático y la historia sísmica que se extiende a medio millón de años de antigüedad.
La evidencia preliminar y las pistas encontradas a mitad del proyecto de 40 días son más de lo que podría haber esperado el grupo. Los científicos no esperaban sacar un fragmento de madera que tiene aproximadamente 400.000 años de antigüedad. Ni tampoco esperaban toparse con una capa de grava de hace apenas 50.000 a 100.000 años. Ese hallazgo parecería indicar que lo que hoy es el medio del Mar Muerto -que en realidad es un enorme lago salado- fue alguna vez una orilla y que, de alguna forma, el nivel del agua se recuperó naturalmente.
"Sabíamos que el lago tuvo niveles altos y bajos", señaló el profesor Zvi Ben Avraham, un connotado experto en el Mar Muerto y la fuerza motriz detrás del proyecto, "pero no sabíamos que hubiese bajado tanto".
Ben Avraham, un miembro de la Academia de Ciencias y Humanidades de Israel y director del Centro Minerva de Investigaciones del Mar Muerto de la Universidad de Tel Aviv, había presionado para realizar dicha perforación durante 10 años.
La idea era taladrar bajo el mar y extraer un núcleo continuo geológico que, una vez analizado, podría proporcionar información de importancia mundial sobre los procesos naturales y los cambios ambientales.
El Mar Muerto está ubicado en la cuenca más grande y más profunda del mundo. Los científicos decidieron perforar en el centro porque supusieron que el sedimento que se había acumulado ahí siempre había estado bajo agua, el mejor preservado por nunca haber estado expuesto a la atmósfera.
La composición especial del agua del Mar Muerto también ofrece oportunidades únicas para la investigación. Se puede utilizar un material especial encontrado en el lago para datar mucho más atrás en el tiempo de lo que permite el más común método del radiocarbono, lo que brinda a los científicos conocimiento sin precedente en la historia de las fuerzas naturales en la región.
Finalmente, el Programa Internacional sobre las Perforaciones Científicas Continentales, cuya sede está en Alemania y es la única organización capaz de realizar una operación así, estuvo de acuerdo en hacerse cargo del proyecto de 2.5 millones de dólares.
El Mar Muerto ofrece un ambiente único para la investigación que también podría contribuir al conocimiento del mundo sobre la evolución cultural de la humanidad.
El primer barreno ha producido veintenas de tubos plásticos llenos de segmentos continuos de sedimento. Se enviarán a la Universidad de Bremen en Alemania para su análisis. (The New York Times)