DIEGO CASTRO
La muerte de un adolescente de 14 años que recibió un disparo en la boca en la madrugada de ayer es investigada por la Policía como "homicidio", aunque la mayoría de los indicios configuran la hipótesis de una ruleta rusa entre jóvenes.
Eran las dos y media de la madrugada del martes cuando se escuchó el ruido de un disparo proveniente del techo de una casa en la calle Trípoli y Pamplona, donde varios jóvenes manipulaban un arma. La bala alcanzó a L.A.S.M., de 14 años de edad, causándole la muerte minutos más tarde.
Según información recabada por El País, los jóvenes se reunían habitualmente en ese lugar, que da a los fondos de un terreno baldío.
Por la noche del lunes, uno de los jóvenes, ahora prófugo y buscado por la policía, llevó un revólver. Si bien, según dijeron fuentes policiales, el caso está catalogado como homicidio, no se descarta la posibilidad de que los jóvenes estuvieran jugando a la ruleta rusa.
Fuentes policiales manifestaron la total confirmación de que el disparo que mató al joven, no fue premeditado: no respondió a una riña o a un ajuste de cuentas.
Durante una recorrida por el lugar, El País dialogó con una prima del adolescente fallecido, quien manifestó que era común que cuatro o cinco jóvenes se reunieran allí.
Además sostuvo que tenía conocimiento que la noche en cuestión estaban "jugando" en el techo. Afirma que se escuchó un solo disparo y que después salieron todos los jóvenes, llevando al herido hacia un automóvil, en el cual lo trasladaron a un sanatorio privado, donde se constató su muerte.
Desde la seccional 13ª y de la División Homicidios, buscan ahora a un joven de 17 años, apodado "El Marcelo", ya que, se supo, fue él quien llevó el revólver al lugar y luego del hecho se retiró con el arma. Hasta anoche estaba prófugo.
JUEGO MORTAL. Por la forma en que se desarrollaron los hechos, una de las hipótesis apunta a que este grupo de jóvenes estaría jugando a la ruleta rusa. De confirmarse esta presunción, este sería el cuarto caso en lo que va del año.
El primer episodio ocurrió a principios de febrero, en una finca de Curitiba y Antillas, en Gruta de Lourdes, donde un joven de 13 años perdió la vida cuando, con otro adolescente de 14 años que tenía varias anotaciones, jugaban con un revólver calibre 38.
El 16 de marzo, otro joven -de 17 años- perdió la vida tras practicar el mismo juego con varios adolescentes de la misma edad en la zona del Paso de la Arena.
Finalmente, en el mes de julio, un joven de 19 años falleció cuando, junto con otros tres amigos, todos consumidores de pasta base, jugaban a la ruleta rusa. En esas circunstancias, el joven de 19 años, conocido como Jonathan falleció de un disparo en la cabeza.
Para la psicóloga Maika Oviedo, el hecho de jugar a la ruleta rusa responde a "una etapa vital del adolescente relacionada con una pulsión de muerte". La profesional, que trabaja con adolescentes en contexto de vulnerabilidad social, puntualizó que "en esa etapa es común desafiar la vida y la muerte y esto no se da solo jugando a la ruleta rusa, sino que también se da con las picadas de autos y motos o cuando toman y después salen a manejar".
Según la psicóloga, esto no se da por una cuestión de rebeldía, sino por "desafiar a la vida y a la muerte, en un momento de la vida donde no se es niño ni adulto".
Oviedo no deja de reconocer que cada caso tiene sus pormenores, pero en la generalidad siempre hay "cuestiones existencialistas".
"Los adolescentes desafían todo el tiempo lo que se les presenta porque están formando su identidad", sostuvo.