REBAR
Por favor, no hagan bulla. Quiero que esto, queridos lectores, quede entre ustedes y yo. Nadie más.
Ayer cumplí 93 años.
Una auténtica proeza que se sintetiza en esas brevísimas palabras.
El oficio de vivir se transforma en hazaña, cuando se alcanza esa edad: y en una emoción que estremece, al repasar lo vivido en 33.945 días.
Hay que recordarlo, con un espejo en la mano derecha y un pañuelo en la izquierda. Frente al espejo, con una sonrisa: el pañuelo, para enjugar una lágrima. Y por aquélla, y a pesar de ésta, dar GRACIAS A LA VIDA, QUE ME HA DADO TANTO.
Una compañera excepcional, convertida en ausencia de permanente presencia. Una hija maravillosa. Amigos incomparables, varios sentidos como hermanos. Y ustedes, lectores, que hacen el milagro de mantener, por años, una hermosa amistad... sin conocernos.
¿Cuántos serán?... ¿Decenas... centenares... miles?... Es imposible imaginarlo: lo real es que, en cada uno, tengo también un amigo.
Mucha gente se sorprende -y sin proponérselo, claro está, me asusta- cuando confieso mi edad: y me dice; ¿Tantos tiene?... Acaso advierte cómo resonó en mí esa pregunta, y en el afán de reducir en algo el efecto cambia los signos de interrogación por los de admiración, y expresa: ¡Qué bien los lleva! En tales casos, trato de disimular el halago y aclaro: "Yo no llevo a los años: ellos me llevan a mí"... Una rectificación más o menos ocurrente, que tengo bien estudiada para que parezca espontánea.
He leído muchos libros preparándome para la vejez: en algunos, encontré pasajes estimulantes: en otros, preferí no terminar el capítulo. Les extrañará que les diga que estoy preparándome para la vejez. Y sí... Así es. Insisto con lo de la preparación: y es porque, a los 93 años recién cumpliditos, no me siento viejo.
Tengo sobre mi mesa de trabajo -para releerla cada mañana en el principio de la jornada- una pequeña plaquita con una frase que cuenta con toda mi adhesión: "La vejez no tiene edad: comienza, cuando uno empieza a actuar como viejo"... Y yo me resisto a ese comienzo.
Hasta el jueves.