V. RUGGIERO Y G. PÉRGOLA
Uruguay se encuentra entre los tres países con mejor calidad de vida de América Latina, y en el puesto 52 a nivel mundial entre un total de 169 países relevados, según el Índice de Desarrollo Humano 2010, elaborado por Naciones Unidas (ONU).
Los datos fueron presentados ayer en la Torre Ejecutiva, ante el presidente José Mujica, y dejaron en evidencia que "el desempeño de Uruguay no está entre los destacados", a pesar de ubicarse con un "alto índice" de desarrollo humano, explicó Francisco Rodríguez, jefe del equipo de investigadores de la ONU.
"Uruguay, desde 1970 hasta la fecha, no es de los países que progresó a largo plazo. Otros países que en 1970 estaban en clasificaciones similares a las de Uruguay se muestran hoy con crecimientos mayores, mientras que este país se mantuvo estancado", indicó.
"No sólo hubo un proceso de desaceleración, sino también de estancamiento e incluso una baja durante algunos años", profundizó Rodríguez. Sin embargo, advirtió que en el último período, y en base al crecimiento económico, se nota una "pequeña aceleración en su índice", pero sin modificar su posición en el ranking.
Indicadores como la expectativa de vida al nacer, la tasa de alfabetización en función del acceso a la educación, el ingreso bruto promedio por habitante, además de índices de pobreza y desigualdad, entre otros, fueron abordados en el estudio.
NIVEL DE VIDA. Del informe se desprende que una persona nacida en Uruguay tiene la expectativa de vivir -en promedio- 80 años, alcanzar ocho años de estudios formales y un ingreso promedio de US$ 13.800.
A nivel mundial, y en términos comparativos, en Noruega -país con mejor calidad de vida en el mundo- el ingreso promedio anual supera al de Uruguay en US$ 45.000, aunque la probabilidad de vida allí es de apenas un año más que en Uruguay.
A su vez, 50 puestos más abajo que Uruguay se ubica Uzbekistán (102). En ese país se vive, en promedio, 12 años menos que en Uruguay, y el ingreso anual es cuatro veces menor (US$ 3.085).
En el fondo de la tabla se encuentra Zimbabwe (169), con apenas 47 años de esperanza de vida y un ingreso anual per cápita de US$ 176.
Sin embargo, en términos generales se registró un progreso de los países en desarrollo humano, con un crecimiento mundial de 25% de indicadores de salud y educación, y una duplicación del ingreso per cápita.
DESIGUALDAD. Los números que exhibe Uruguay posicionan al país como el tercero mejor de América en calidad de vida, detrás de Chile y Argentina. Por debajo de Uruguay están Panamá (54), México (56), Costa Rica (62), Perú (63), Brasil (73), Venezuela (75), Ecuador (77) y Colombia (79), todos posicionados en la franja considerada de desarrollo humano alto.
Aunque el nivel de Índice de Desarrollo en los países latinoamericanos se incrementó casi un tercio desde 1970, el mismo se encuentra muy por debajo del promedio mundial. Tales datos no pasaron inadvertidos para el presidente Mujica, que en la presentación hizo alusión al tema (ver nota aparte).
Hasta ahora, el Índice de Desarrollo Humano no incluía el indicador de desigualdad. Su incorporación, este año, tuvo como consecuencia que varios países "cayeran" en relación a los últimos antecedentes, afirmó ayer Heraldo Muñoz, subsecretario general y director regional para América Latina y el Caribe del programa de Naciones Unidas.
Sin embargo, en el caso concreto de Uruguay el ajuste por índice de desigualdad lo hizo escalar posiciones, hasta el puesto 41. De todas formas, incluso siendo el más igualitario de la región, está por debajo del país más desigual de Europa, expresó el funcionario.
Comparado con el año 2005, algunos países del continente subieron en la clasificación, como Argentina y Perú (que avanzaron cuatro lugares), Venezuela (escaló tres), o Chile y Colombia, que se posicionaron dos lugares más arriba.
Como contrapartida, Bolivia cayó tres puestos, Ecuador, Nicaragua y México bajaron dos y Costa Rica uno.
China es un caso exitoso de desarrollo humano, producto del exponencial crecimiento de su economía. Sin embargo, "es el único país que tiene un crecimiento elevado de su calidad de vida en base al ingreso por habitante, ya que la mayoría arrastra un crecimiento en base a mejoras en la educación y la salud", comentó Rodríguez.
La cifra
80 años es la esperanza de vida de los uruguayos, en promedio, según el informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas.
Mujica: "Somos una especie de campeones de cuarta"
Montevideo, Nueva York, Berlín, Roma, Dakar, Nairobi y Ottawa. En estas siete ciudades se presentó ayer, de manera simultánea, el Índice de Desarrollo Humano (IDH).
Uruguay fue seleccionado dentro del continente, entre otras cosas, porque es el país piloto para la reforma de las Naciones Unidas en América Latina. El presidente José Mujica, que participó de la presentación, centró su discurso en el concepto de "desigualdad", uno de los nuevos factores que incluyó el IDH y uno de los problemas que más aqueja al país y, sobre todo, a la región (que es la más desigual del mundo y hay países que pierden hasta 20 posiciones).
Mujica aseguró que si bien Uruguay "reparte mucho mejor" que los demás países de América Latina, es una "especie de campeón de cuarta" en el continente que peor reparte del mundo. "Mucho nos queda por hacer y no deberíamos de sentirnos muy orgullosos porque la economía crezca ó porque nuestro Producto Interno Bruto mejore, porque nada de ello nos puede alejar del fantasma de la desigualdad que necesita esfuerzo comprometido y deliberado de los hombres y de la alta política", afirmó Mujica.
El presidente comentó que el informe demuestra que "no todo depende del mercado" y que la "actitud activa" de los seres humanos "sigue siendo una expresión válida y absolutamente indispensable" para contribuir a "mejorar el perfil de convivencia de nuestras sociedades".
"Un país no se debe comprar con otros, sino consigo mismo, porque la pobreza y la riqueza son conceptos históricos y sociales", dijo. Y agregó: "Hoy la batalla es por la igualdad sin igualitarismo, es decir, la igualdad que respeta las diferencia naturales pero que reconoce un viejo dicho `si el maíz nace desparejo alguna razón habrá`. Es cierto. Pero no vaya a creer que el maíz nace tan desparejo".
En el mismo sentido, el director regional para América Latina y el Caribe del programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Heraldo Muñoz, aseguró que si bien Uruguay está "bien posicionado" en el índice hay que tener "cautela" porque "cae" cuando se toma en cuenta la desigualdad.
"Si bien es de los países más igualitarios de la región está por debajo del país más desigual de Europa", afirmó Muñoz.
DESAFÍOS. Según Francisco Rodríguez, director de la investigación, Uruguay tiene "muchísimo espacio" para mejorar en todas las dimensiones que cuantifica y ordena el Índice de Desarrollo Humano.
Por ejemplo, en el factor de género está en el puesto 54 de 138 y en el factor pobreza multidimensional está "muy lejos" del cero, una cifra a la cual Uruguay "puede llegar perfectamente".
Ingresos altos no garantizan desarrollo
El crecimiento económico no garantiza una mejora en la calidad de vida de los países. Esta fue una de las conclusiones, del Informe de Desarrollo Humano 2010, llamado: "La verdadera riqueza de las naciones: caminos al desarrollo humano".
"Es posible que algunos países focalizando el gasto social, haciendo inversiones en salud y educación, tengan resultados mucho más impactantes en desarrollo humano que los países de alto crecimiento económico. Este es un hallazgo significativo que debería orientar a los países", manifestó Heraldo Muñoz, subsecretario general, administrador auxiliar y director regional para América Latina y el Caribe del programa de las Naciones Unidas.
Los investigadores aclaran que el crecimiento de la economía es pieza importante, pero no la única. "El ingreso económico es importante para el desarrollo humano, porque es una parte de él. Pero no hay evidencia de es que el crecimiento sea una condición relevante para generar mejoras en la salud y la educación", dijo Francisco Rodríguez, integrante del equipo de investigación.
Esta conclusión, según Rodríguez es importante para las decisiones que tomen los países. "Esto nos da la pauta de que los gobernantes no tienen que pensar que resolviendo el problema de crecimiento van a resolver los problemas de salud y educación", sentenció.
Así, aconsejó una redistribución de recursos ante que esperar el crecimiento económico. "La forma más costosa que tiene un gobierno de apuntalar a la educación y la salud es esperando el crecimiento económico. Lo más sano sería redistribuir de algunas áreas y reorientarlos a temas como la salud y la educación".