La portavoz del Comité, Mina Ahadi, dijo que las autoridades iraníes dieron vía libre al cumplimiento de la sentencia y consideró muy posible que la ejecución se cumpla mañana.
"La comisión para los derechos humanos del régimen anunció que según las pruebas existentes su culpabilidad fue confirmada. El régimen creó un nuevo escenario para acelerar la ejecución", manifestó luego el Comité en un comunicado.
"Sabemos ya, por gente de la prisión sobre el terreno y por periodistas locales, que la Corte Suprema ya ha enviado una carta autorizando la ejecución", aseguró ayer Armin Arefi, periodista franco-iraní, uno de los asistentes a la concentración.
"Además, los miércoles es el día de las ejecuciones en Irán, con lo que mañana puede ser la fecha", añadió este periodista, que ha estado en contacto directo con Sajjad Ghaderzadeh y Hutan Kian, el hijo mayor y el abogado de la mujer, respectivamente, hasta el pasado 10 de octubre, en que fueron detenidos cuando hacían una entrevista con dos periodistas alemanes, también detenidos, del diario Bild, informa la edición digital de El País de Madrid.
Sakineh Mohammadi Ashtiani, de 43 años, fue condenada en 2006 a 10 años de prisión por complicidad en el asesinato de su marido y a la lapidación a muerte por varios adulterios, según las autoridades iraníes.
Tras agotar todos los recursos posibles, su entonces abogado, Mohammad Mostafeí, hizo pública su situación el pasado julio atrayendo la atención mundial. En una entrevista concedida entonces a El País de Madrid, Mostafeí explicó que, al margen de cuál fuera la valoración de cada cual sobre el asunto, el caso de la mujer había estado "plagado de irregularidades".
Tras la decisión, se desató una campaña mundial para que Irán no la cumpliese. Incluso, el presidente brasileño Lula Da Silva propuso al gobierno iraní dar asilo a la mujer, lo que no fue aceptado por el régimen del presidente Mahmud Ahmadineyad.
La lapidación es un medio de ejecución muy antiguo, consiste en enterrar al acusado hasta el cuello dejando libre solo su cabeza, apedreándolo hasta morir. Este procedimiento es utilizado principalmente en países de África, Asia u Oriente Medio donde se castiga a las personas que cometen adulterio.