La Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia encargó la realización de un "peritaje" para poder estudiar la estructura de costos de los cigarrillos de las tabacaleras Abal Hermanos (filial de Phillip Morris International) y British American Tobacco (BAT) y determinar si incurren en una conducta anti-competitiva de "precios predatorios".
De acuerdo a lo que arroje ese estudio, la Comisión -un órgano desconcentrado del Ministerio de Economía- resolverá respecto a la denuncia que presentó la tabacalera Monte Paz contra sus dos competidoras por este tema, dijeron a El País fuentes oficiales.
La práctica de "precios predatorios" consiste en vender a pérdida hasta sacar a un competidor del mercado. Una vez que se logra ese cometido, se recomponen las pérdidas por la vía del mercado que se ganó.
El estudio de la estructura de costos que tienen Abal y BAT es clave para que la Comisión pueda determinar si una o ambas comercializan cigarrillos por debajo de los costos de producción.
Desde el pasado 1º de marzo el Impuesto Específico Interno (Imesi) a los cigarrillos subió de $ 28 a $ 38 por cajilla de 20 unidades para desalentar el consumo de los mismos. Esto llevó a que el precio de la cajilla de cigarrillos de entre $ 50 y $ 58 (según la marca) pasará a costar entre $ 60 y $ 68 al público.
Sin embargo -de acuerdo a la denuncia Monte Paz- la firma Abal Hermanos rebajó el precio de su marca Next a $ 50 y luego hizo lo mismo con todo el resto de sus marcas (Marlboro, Phillip Morris, Benson, L&M, Fiesta y Casino) pasando a venderse a entre $ 50 y $ 58 al público. Según la denuncia, lo mismo hizo BAT con sus marcas Pall Mall y Kent.
Es por eso que Monte Paz (que comercializa las marcas Coronado, Nevada, J&M y Richmond, entre otras) acusa a sus dos competidoras de vender por debajo del costo, a pérdida, para sacarla del mercado.
Las dos empresas denunciadas respondieron ante la Comisión que Monte Paz tiene el 80% del mercado de venta de cigarrillos, por lo cual es la que tiene la posición dominante. Sostienen que les es imposible a empresas con menor participación tener una política de "precios predatorios". Adujeron que en un contexto de fuerte restricción de la publicidad y medidas anti-tabaco la única manera de competir es por el precio y dijeron no estar perdiendo con los valores fijados.