Toda célula tiene un ciclo vital. Nace. Se multiplica según unas reglas. Vive para cumplir unas funciones concretas. Y al cabo de un tiempo muere, para dar paso a nuevas células. Sin embargo, las células cancerígenas se saltan estas normas. Se dividen sin control, forman tumores, pueden acabar diseminándose por todo el cuerpo y no mueren cuando deberían. Y esto se debe a una mutación que las hace capaces de secuestrar y guardar bajo llave en el interior de su núcleo a unas moléculas imprescindibles, las encargadas de controlar la división celular, según un estudio liderado por Manel Esteller, investigador del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge, y publicado en Cancer Cell.
Todas las células cuentan con un núcleo, donde se encuentra el ADN, un medio acuoso (el citoplasma) donde se producen las proteínas y tienen lugar procesos metabólicos, y una capa periférica que rodea a la célula y le da forma. Entre estos tres compartimentos existe un tráfico continuo de señales químicas que indican a los genes que se activen y, en definitiva, a la célula cómo comportarse. En este intercambio de señales juegan un papel fundamental los microARN, encargados de formar las proteínas que, en esta cascada de mensajes, finalmente ordenan a los genes si la célula debe dividirse o no.
El equipo de Esteller ha dado con una proteína, la exportina-5 que, como si se tratase de un autobús, se encarga de transportar estos microARN desde el núcleo al citoplasma. Sólo así pueden desencadenar todo este engranaje que inhibe la división de la célula, explica Esteller. Como ocurriría con una huelga de transporte, si la exportina-5 no funciona, los microARN no pueden llegan a su lugar de trabajo. El hallazgo se ha observado en muestras de tumores de colon, estómago y útero.
El descubrimiento de este mecanismo antitumoral abre la posibilidad de encontrar nuevos tratamientos.
Por otro lado, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han obtenido nuevos datos sobre cómo las células normales se defienden del ataque de las células tumorales. Secretan una proteína para formar un escudo defensivo en su pared. EL PAÍS DE MADRID.