Venecia - El Mercurio |
Ernesto Garratt Viñes
El mundo estaba a los pies de Ben Affleck. Ese inolvidable año de 1997, durante la premiación de la Academia de Hollywood en el Kodak Theatre, Affleck y su amigo Matt Damon posaban satisfechos para los fotógrafos.
Ese día de 1997 prometía ser el inicio de algo grande para el actor. Pero sólo fue el comienzo de una década perdida para Ben Affleck, un tipo talentoso que, a medida que pasaban los años, las películas y las malas elecciones, se fue quedando rezagado detrás de la brillante carrera de su amigo: Matt Damon logró en el mismo período su propia trilogía (las notables películas de Bourne) y se transformó en actor fetiche de Scorsese y Eastwood.
Más que sinónimo de calidad actoral Affleck se convirtió de pronto en fuente de noticias de farándula por su relación con la cantante y actriz Jennifer Lopez, por sus salidas, farras y excesos. Hasta que tocó fondo y una película lo ayudó a reflexionar: Hollywooland (2006), una notable biografía sobre el decadente y suicida actor George Reeves (quien interpretó a Superman en las series de matiné en los 50), fue la que le hizo hacer `click`.
Según ha dicho, la película fue como mirarse al espejo y ver ahí el reflejo de un ocaso temprano, tal como le estaba sucediendo a él. Tras esa reflexión decidió redirigir su carrera con una idea que a muchos les pareció una locura: debutar como director con Desapareció una noche (2007), un policial ambientado en Boston. Su hermano Casey Affleck fue el protagonista de ese `thriller basado` en la novela de Dennis Lehane (Río místico, La isla siniestra) sobre el secuestro de una niña y la crítica lo premió con buenos comentarios. "Af- fleck tiene un excelente instinto como director", dijo la revista Entertainment Weekly.
EN BLANCO Y NEGRO. Affleck, 38 años, casado con Jennifer Garner (de la serie Alias), confirma este renacimiento de su carrera con su segunda película como director y actor, Atracción peligrosa. La historia arranca con una leyenda que señala como en las calles del barrio Charlestown, en Boston, se comete la mayor cantidad de robos bancarios. La acción comienza, justamente, con un robo brutal a una sucursal: los ladrones toman de rehén a la empleada Claire Keesey, encarnada por la actriz Rebecca Hall.
Los asaltantes son una banda de amigos de toda la vida y deciden dejar a la mujer en libertad. Pero hay una diferencia al interior del grupo sobre este punto: el ladrón "malo", encarnado por el candidato al Oscar (por Vivir al límite) Jeremy Renner quiere eliminarla, pero el criminal más sensible, Doug MacRay, que interpreta el propio Ben Affleck, rompe los límites y va más allá: se enamora de la mujer y la conquista en la vida diaria sin nunca revelarle su verdadera identidad.
Atracción peligrosa estuvo en el primer lugar de la taquilla, recaudó en su estreno en Estados Unidos US$ 23 millones, y la crítica estadounidense le ha dado 95% de respaldo, incluyendo medios como The New York Times. Frente a la buena racha, Ben Affleck comentó en el Festival de Venecia su intención de seguir poniéndose detrás de las cámaras: "Sí, ciertamente quiero seguir trabajando como director. La primera vez (con Desapareció una noche) estuve algo nervioso, no sabía si iba a tener la capacidad de terminar esa película, estaba inquieto durante el proceso. Pero en esta segunda ocasión sabía que podía llevar las cosas a término, tenía más confianza, tenía grandes actores, grandes técnicos, y un gran equipo para trabajar".
Aún no está claro cuál será el nuevo proyecto, pero resulta curioso anotar que en sus dos primeras películas como director, Desapareció una noche y esta, Ben Affleck siente una atracción por la tradición del cine negro, las películas que muestran la línea divisoria entre criminales y policías. Los mejores cultores de este género en estos días son cineastas como Michael Mann, cuyo film Fuego contra fuego fue una clara influencia para Atracción peligrosa, así como también Los dueños de la noche, una gran película del cineasta estadounidense James Gray.
Ben Affleck se entusiasma en este segmento, cuando con la prensa de varios países tiene que demostrar su conocimiento de cine y apunta a los viejos filmes de gángsteres de la Warner de los años 30 y 40.
"Esos films fueron definitivamente una inspiración para mí. De hecho, esta película tiene cosas de esas películas. Por ejemplo, cuando Jeremy dispara desde detrás de un buzón de correo. Yo las miraba y decía: esto tiene algo tipo James Cagney", dice Ben Affleck sobre el actor clásico de las películas de mafiosos en blanco y negro como El enemigo público, de William A. Wellman.
Affleck prosigue: "Jeremy tiene como un aire a lo James Cagney. Eso me resultaba bastante apasionante. Y obviamente tuvo que ver con la influencia que recibí de algunas películas de mi juventud. El realismo social que debe tener la película es muy importante para mí. Es más fácil que creas en una película como esta o que te guste gracias a que existe una fuerte sensación del espacio en que ocurre la historia, porque al final realmente crees que los personajes son de ese lugar".
CÓDIGO DEL SILENCIO. Affleck ha fotografiado las calles y la clase obrera de Boston con ojo clínico. Son esas calles y esas esquinas, que él conoce tan bien, las que han estado de moda en films de Clint Eastwood (Río místico) o de Martin Scorsese (Los infiltrados).
"La película italiana Gomorra fue una gran influencia para mí en su sentido de la realidad. Nunca he estado en ese lugar, pero viéndola sentí que conocía ese barrio y que había estado ahí".
Y para transmitir esa realidad es que Ben Affleck apoya muchas de las secuencias de robos con tomas de cámaras de seguridad. "Quería mostrar a los ladrones tal como nosotros los vemos en la vida real. Y uno de los modos en que como ciudadanos estamos acostumbrados a ver a los ladrones y la violencia es en quince imágenes por segundo y con el blanco y negro del material que vemos en YouTube. O las noticias nocturnas de alguien violando una propiedad, sin sonido, y rompiendo algún vidrio y tal vez incluso disparando. Y eso es lo que hace que la película se vea más real para el público".
Otro elemento de realidad usado por el director fue el empleo de la palabra "Omerta", que recuerda la ley del silencio entre las mafias italianas, una idea que lleva directamente a films como la mencionada Gomorra y El padrino. "En Charlestown los delincuentes tienen algo llamado código del silencio: hubo una épocas en la que de cuarenta y nueve asesinatos cometidos, solamente se resolvió el 25 por ciento, y eso es producto de que la gente no quiso testificar", dice Affleck.
También hay una especie de ley del silencio en el elenco de Atracción peligrosa cuando se trata de revelar, realmente, cómo fue trabajar con Ben Affleck. Dice Rebecca Hall, oculta bajo la corrección política: "Ben además de hacer de director también es un muy buen actor". Y Jeremy Renner comenta: "Ben me dio un rol perfecto y complejo, muy específico para esta película y muy distinto a Vivir al límite". Pero con un poco de presión periodística sueltan la lengua e informan más sobre el actor/director.
Dice Jeremy Renner: "Mira, al inicio me dijo no metas la pata". Y el galán de la serie de HBO Mad men, Hamm, que aquí es el agente del FBI detrás de Affleck, aporta: "También me dijo, como a Jeremy, que no lo hiciera". Y ante tanta amabilidad, Ben Affleck responde: "Cuando en el casting eliges a la gente correcta y contratas actores tan buenos como estos no tienes que hacer mucho para dirigirlos". Y a juzgar por los resultados, en este caso, sí que funcionó.
de "Mad Men" a "The Town". Jon Hamm es el agente del FBI que persigue a Ben Affleck en Atracción peligrosa, pero su popularidad proviene de los más de 50 episodios en los que ha sido Don Draper en la serie Mad men. "Nadie quiere hacer el mismo papel durante toda su vida", dice el actor de treinta y nueve años. "Por eso para mí es importante hacer cosas que sean un poco distintas. Después de la primera o segunda temporada de Mad men me han llegado alrededor de cuarenta guiones con personajes ambientados en los años sesenta o que tienen algo semejante a Don Draper. Se vuelven tremendamente poco interesantes cuando uno se mantiene tocando la misma tecla por el resto de su carrera. Por eso cuando esta oportunidad llegó, de trabajar con Ben en algo más contemporáneo e interpretando a alguien que es el opuesto de Don Draper, fue algo que inmediatamente quise hacer".
Una creciente tendencia entre los actores a volcarse a la realización
En el reciente festival de Toronto, Atracción peligrosa fue una de las -por lo menos-, diez películas en exhibición que fueron dirigidas por actores prominentes, un listado que incluyó a The conspirator de Robert Redford; Hereafter de Clint Eastwood; Jack goes boating de Philip Seymour Hoffman; Trust de David Schwimmer; y Conviction de Tony Goldwyn.
Affleck comenzó a escuchar que los ejecutivos de la empresa productora Warner Brothers querían involucrarlo en el proyecto de Atracción peligrosa inmediatamente después del estreno de Desapareció una noche, un éxito de crítica que escribió y dirigió, y en el que actuaba su hermano menor Casey. La película le valió a la empresa Miramax Films una ganancia de veinte millones de dólares en 2007.
Affleck, que creció en un ambiente similar al del film, ha dicho que se sintió muy cómodo en el papel del delincuente escindido entre la lealtad a su grupo y el amor por su víctimas. Atracción peligrosa se basa en la novela Prince of thieves de Chuck Hogan, adaptada por Affleck, Peter Craig y Aaron Stockard.
Tras un ambiente auténtico
Uno de los dolores de cabeza que debió enfrentar el equipo de producción de Atracción peligrosa fue convencer a la Liga Mayor de Béisbol de Boston para que les permitieran rodar algunas escenas en el estadio Fenway Park. Esa entidad deportiva no estaba muy dispuesta a verse vinculada con una película que, según todos los indicios, iba a recibir una calificación "R" (no apta para menores de diecisiete años) por sus escenas de violencia, lenguaje crudo, sexualidad más o menos explícita y uso de drogas.
Sin embargo, Affleck quería autenticidad ambiental, su gente insistió, y finalmente se salieron con la suya.