|
||||||||
El resultado de las elecciones del domingo en Brasil, en las que el candidato opositor José Serra y la oficialista Dilma Rousseff "clasificaron" para la segunda vuelta del 31 de octubre, ha sido una verdadera sorpresa, al menos por tres aspectos.
El primero de ellos fue la pérdida de votos del PT, al que todos los analistas y encuestas auguraban cómodo ganador de los comicios. No es para menos. Bajo los ocho años de administración del partido, Brasil se convirtió en el país de moda, con crecimiento económico pujante, fuerte disminución de la pobreza y de la desigualdad social, y un reconocimiento general a su condición de potencia global en ciernes. Sin embargo, en la recta final de la campaña, un porcentaje importante de votantes le dieron la espalda y, según los estudios, fueron justamente los electores de la emergente "clase C" (con ingresos entre 600 y 1.500 dólares), los que parecería que más se han beneficiado de las políticas sociales del presidente Lula.
Hablar del presidente nos lleva a la segunda sorpresa. Si alguien no esperaba ese resultado en las urnas era Lula, quien impulsó en forma personal (y obcecada, dirían algunos) la candidatura de "Dilma". En ella puso en juego todo su prestigio, su carisma, su biografía novelesca, su portada de Time, su popularidad de 80%. Y sin embargo no alcanzó. ¿Qué sucedió? Para muchos fue demasiado protagonista de una carrera en la que él no corría. Su empeño por defender a Dilma disminuyó a una candidata ya de por sí con poca visibilidad pública. Para peor, en los últimos días de campaña, y ante las denuncias de corrupción que nuevamente golpearon al PT, Lula perdió el balance, y se lanzó a una furibunda polémica con periodistas y opositores, que perjudicó aún más a su candidata.
Y la tercera sorpresa fue la gran vencedora del domingo, Marina Silva. La senadora de Acre logró casi un 20% de los votos, cuando las encuestas más favorables le daban la mitad, y será quien tenga la llave para definir la llegada a Planalto. A su favor tiene una biografía que rivaliza con la de Lula. Negra, nacida en un "seringal" del Amazonas, fue empleada doméstica, trabajó con el legendario líder ecológico Chico Mendes, de niña sufrió malaria como tantos habitantes de la región, y aprendió a leer y escribir de adulta. Fue ministra de Medio Ambiente de Lula, y renunció justamente por sus permanentes choques con Dilma, ya por entonces favorita del presidente, a quien acusaba de beneficiar el crecimiento económico por encima de la sustentabilidad ambiental.
La biografía de Marina Silva sirve además para ver lo simplista de la visión "progresista" que campea en Uruguay, ya que queda descolocada en un mapa político donde el PT es el paladín de los pobres y Serra el derechista anti Mercosur (y eso que hasta estuvo preso en el Estadio Nacional de Chile durante su exilio en plena dictadura). Un dato nada menor es que Marina Silva es evangélica, algo que tiene mucho peso en Brasil, al punto que muchos dicen que unas desafortunadas declaraciones de Dilma sobre el aborto, tuvieron más impacto en el electorado que todas las denuncias de corrupción contra su entorno más cercano.
Así planteado el panorama, los dos candidatos que definirán comienzan a mover sus fichas. Según las encuestas, Rousseff es clara favorita, pero una mayoría de votantes de Marina Silva se inclinaría por Serra, aunque es difícil que alcance para dar vuelta la elección. Por otro lado, está por verse si la caída en las preferencias de Dilma fue un hecho puntual, o si es parte de un proceso más profundo, que puede seguir agravándose de aquí a fin de mes. Otro aspecto interesante es el protagonismo que están teniendo los dos pesos pesados de los partidos en pugna, Fernando Henrique Cardoso y Lula, cuyo primer plano en la campaña revela que no sólo en Uruguay es difícil transitar por los procesos de renovación partidarios.
Lo que es claro es que dadas las actuales circunstancias, y la dependencia económica y política que la región tiene del vecino grande del norte, el futuro cercano de nuestro país se juega mucho en esta carrera rumbo a la presidencia de Brasil.








El infierno se desató hace dos años. La situación del Hogar Femenino de Paysandú era inaguantable para internas y funcionarios ...
Hugh Jackman filmó hoy en la Plaza Independencia en el segundo día de rodaje del comercial de té que vino a protagonizar. Ádemás, ...
La cadena de TV española Antena 3 aseguró ayer en un informe, que ingresó a campos de entrenamiento militar en Venezuela donde se ...
El comerciante que el jueves pasado mató a dos delincuentes mientras intentaban robar su negocio volvió a trabajar en la mañana ...
TRANSPORTE. Los urbanos paran hoy a las 20.29 y los suburbanos al finalizar la jornada. Los interdepartamentales paran desde ...