ALEXANDER LALUZ
A partir de este noche y hasta el domingo 10 de octubre, el elenco completo del Ballet Nacional vuelve al Auditorio Adela Reta para presentar Gala de ballet, con el mismo programa mixto que interpretó en su reciente (y extensa) gira por el Interior.
En estas cinco funciones, y bajo la dirección de Julio Bocca, se pondrán en escena las obras Raymonda, en una reposición de Marlene Lago y María Inés Camou, las dos maestras asistentes de Bocca, más Nuestros valses y Doble corchea, dos creaciones del maestro venezolano Vicente Nebrada (1930-2002) que fueron montadas por los coreógrafos Yanis Pikieris y Zane Wilson.
Fuera de programa, explicó Camou a El País, probablemente se agregue Corsario, "el pas de deux que interpretó en la gira por el Interior María Noel (Riccetto). Ahora, Julio (Bocca) lo estaba ensayando con algunos bailarines de la compañía, y creo que lo va a agregar después de Raymonda".
La venta de entradas para este espectáculo, según los datos suministrados por el Sodre, promete repetir lo ocurrido con la exitosa puesta de Giselle (desde el 20 de agosto y hasta el primero de septiembre). Hasta el mediodía de ayer, para la función de estreno -esta noche a las 20 horas- se llevaban vendidas 1.700 localidades aproximadamente, lo que equivale a un lleno casi total de la sala Eduardo Fabini del Auditorio (la capacidad de esta sala es de 2000 personas).
Para las siguientes, las cifras son similares, con la excepción de la función de mañana -el día programado para el paro general del Pit-Cnt- que tenía 1.400 entradas vendidas. Las fuentes consultadas aseguraron, además, que la medida gremial no afectará los detalles técnicos de la puesta y que está garantizada la realización del espectáculo.
Apuesta. Gala de ballet será un nuevo paso en esta etapa de renovación del Ballet Nacional, que capitalizará la experiencia de su reciente gira por el Interior del país, que comenzó el 6 de septiembre en Rivera y culminó el 24 en Soriano.
Los bailarines que participaron de esta gira, destacó Camou, llegan con "la valiosa experiencia de hacer las obras tan seguido; así es que el artista consigue otra soltura en la interpretación, desaparecen los nervios y la puesta se enriquece. Por eso es tan importante la regularidad en las presentaciones". Con el resto de compañía "estuve trabajando aquí en Montevideo, armando los otros repartos. Esta experiencia también fue muy positiva, ya que entregaron todo en los ensayos y en las clases".
Desde el lunes pasado, agregó, se están adaptando los tres montajes al escenario del Auditorio, y "el trabajo no es fácil porque el elenco que fue al Interior se presentó en escenarios mucho más chicos. En el de la sala Fabini nos cansamos muchos más, al menos en la primera pasada de las obras, porque hay que correr y valsear mucho más para cubrir todo el escenario; aquí se invierte más energía en los movimientos".
Además de esta variable especial, las puestas tuvieron que ajustarse por contar con la compañía completa. Raymonda, por ejemplo, "en la gira se realizó con ocho parejas y ahora se hará con 18. Doble corchea, otro caso, son en total 26 bailarines". No obstante, el elenco está muy motivado con la propuesta, "con muchas ganas de trabajar". En ese sentido, la respuesta del público, tanto con Giselle como durante la gira, ha sido un factor clave en esta motivación. "Eso te obliga a mejorar todo, el nivel técnico, interpretativo... en los últimos años el ballet venía trabajando con poca difusión de sus proyectos, lo que hacía que la gente no se enterara de lo que estaba pasando, sumado a otros problemas estructurales y artísticos. Entonces, todo pasaba sin pena ni gloria".
Actualmente la situación es muy diferente. Pero, reconoció la maestra y coreógrafa, todavía quedan muchos problemas por resolver. Uno de ellos es el salario de los artistas, "que siguen siendo bajos. Bocca consiguió a través de las nuevas contrataciones que los bailarines tuvieran un salario acorde a su trabajo, a las exigencias. Pero la orquesta quedó por debajo del ballet, y eso es un problema que genera varias asimetrías en todo el Sodre. La idea sería que los cambios que se han dado en el cuerpo de baile también lleguen a toda la estructura".
Repertorio. Con respecto a las obras de este programa, Camou destacó que el valor de integrar el lenguaje clásico del ballet con los aportes contemporáneos de un creador como Vicente Nebrada.
Raymonda, una obra de referencia en el repertorio con música de Alexander Glazunov, se repone a partir de la coreografía original de Marius Petipa. "Esta obra la bailé varias veces fuera del país, en mi etapa en el ballet de Santiago (de Chile), y para esta reposición me basé en lo que realizó Bocca con el Ballet Argentino, pero sobre todo acudí a las fuentes, como los montajes originales realizados por Petipa en Rusia".
Las dos obras de Nebrada (Nuestros valses y Doble corchea), son, por otro lado, los símbolos del valioso aporte de este creador venezolano a la danza latinoamericana y mundial. La puesta para Uruguay fue montada por Yanis Pikieris y Zane Wilson, "que vinieron especialmente hacia fines de junio para trabajar cuatro semanas con el Ballet Nacional". Ambos artistas "conocen de cerca, del derecho y del revés, el lenguaje y las obras de Nebrada, ya que colaboraron directamente con él y las han montado con infinidad de compañías; tienen toda su técnica, su estilo, que se destaca por la fluidez y la fuerza expresiva".
Datos para agendar
El espectáculo "Gala de ballet" del Ballet Nacional se presentará a partir de hoy y hasta el 10 de octubre en la sala principal Eduardo Fabini del Auditorio Adela Reta del Sodre, en los siguientes horarios: miércoles y jueves a las 20 horas, viernes y sábado a las 20.30, y el domingo a las 17 horas.
Hasta ayer (según datos aportados por el Sodre) la venta de entradas iba a buen ritmo. Para el estreno de esta noche se ya se habían vendido 1.700 entradas, aproximadamente; para la función de mañana, 1.400; y para las del viernes, sábado y domingo se llevaban colocadas 1.600, 1.500 y 1.400, respectivamente.
Los precios de las localidades son los siguientes: platea alta $ 500, platea baja $ 400, tertulia $ 250, galería baja $150, galería alta $ 80. La venta se realiza en los locales de Red Uts y la boletería del Auditorio (Mercedes esquina Andes).
La extensa gira que reafirmó el alcance nacional del Sodre
Luego de dar el primer y exitoso paso con Giselle, Julio Bocca y el Ballet Nacional salieron a las rutas nacionales con una experiencia inédita para el Sodre: una intensa gira que se extendió desde el 6 al 24 de septiembre, con actuaciones en Rivera, Tacuarembó, Durazno, Cerro Largo, Treinta y Tres, Lavalleja, Artigas, Salto, Paysandú y Soriano.
Este gira, además, contó con la actuación de la bailarina uruguaya María Noel Riccetto, primera figura del American Ballet de Nueva York, quien se destacó como una de las solistas en la puesta de Giselle, en el Auditorio Nacional.
"Fue una experiencia enriquecedora, y no sólo como bailarina", confesó Riccetto a El País. "La verdad que la posibilidad de llegar a lugares a los que yo nunca había ido y el Ballet tampoco, fue increíble. Y además, me enriqueció como persona, porque el grupo de gente que se formó entre los bailarines, los técnicos, Julio (Bocca), la gente de coordinación, fue muy bueno, cálido, entregado".
En cada escenario, en cada ciudad, agregó la prestigiosa bailarina, "la experiencia fue distinta, pero siempre tuvimos el reconocimiento y el aprecio de toda la gente". Especialmente en Durazno "fue divino, porque yo tengo mucha familia, amigos, y algunos no me habían visto bailar nunca. Fue muy lindo. El estadio en el que bailamos fue precioso".
Este programa fue inédito para todo el Sodre, tanto por la extensión geográfica como por la intensidad de las actuaciones. "Fueron casi dos semanas en la ruta, sin volver a Montevideo, y con funciones casi todos los días. Y en todos los casos, los chicos nuevos del ballet como los que ya tienen más años no bajaron nunca la energía". Para Bocca eso fue muy positivo, "más allá de que él tiene ya la experiencia de Argentina, donde recorrió todo el territorio con su ballet".
Tanto esta gira como en Giselle, "lo bueno fue que el trabajo se hizo en equipo, todo el mundo mirando hacia un mismo objetivo, buscando la calidad, y eso hace la diferencia".