MATÍAS CASTRO
Esta semana, a lo largo de dos columnas, se habló sobre la entrada a clases de algunos "hijos famosos". Hecho intrascendente, si los hay, para la humanidad, es de enorme importancia para las empresas que lucran con noticias de celebridades. De acuerdo al cristal con el que nos muestran las novedades relativas a ellos, la realidad se desfigura. De hecho es imposible que la realidad se refleje de forma pura y completa a través de ningún medio de comunicación, pero en el caso de las celebridades las cosas se ven más... célebres, por decirles de algún modo.
El ejemplo concreto para el día es el de Emma Watson, actriz inglesa de 21 años, famosa por encarnar a Hermione Granger en las películas de Harry Potter. La chica, que también es modelo publicitaria de algunas marcas pero no ha filmado una gran cantidad de películas, está estudiando en una universidad de Estados Unidos, cosa que fue tema noticioso. Después de todo, no todos los días una de las actrices más famosas del planeta se mete a estudiar como una joven más. Hasta ahí ha sido razonable que se le haya prestado atención a su historia.
Lo cierto es que el miércoles hubo una alarma de incendio en la universidad y los estudiantes que residían allí debieron ser evacuados de inmediato. Todos los estudiantes. Sin embargo la noticia que circuló por diversos medios afirmaba lo siguiente: "La actriz de la exitosa saga cinematográfica Harry Potter, Emma Watson, debió ser evacuada".
Aquí hay que reconocer, por un lado, que fue una falsa alarma producida por un escape de vapor. Por el otro la noticia dio la vuelta al mundo solamente porque Watson estaba allí y eso es lo que volvió el hecho, que no es algo raro en el mundo, en único. También hay que tener en cuenta que para ser una celebridad que intenta tener una vida normal, esto es lo más parecido a un hecho infrecuente que puede vivir. Por más obvio que suene, la idea se repite, si hay un famoso involucrado, cualquier cosa es importante.