MOSCÚ | THE ECONOMIST
Vladimir Putin defiende su gestión de gobierno, ante críticas internas y externas, ratifica su política estatista y piensa postularse para retornar a la Presidencia de Rusia. Estuvo dos períodos y aspira a otros dos.
El Primer Ministro tenía aspecto bronceado y descansado. Pasó un verano divertido, la mayor parte del cual fue difundido por la televisión estatal. Dio una vuelta en una Harley junto con un grupo de motociclistas, fue piloto de un avión de reacción para combatir el fuego, lanzando agua sobre los incendios forestales en la zona central de Rusia.
De todas estas andanzas surgió la imagen de un gobernante que, está dispuesto a la tarea, tiene los pies en la tierra y se siente a gusto con camioneros que hablan de manera ruda. En cualquier país democrático, ese despliegue publicitario puede ser confundido como parte de una campaña electoral. En Rusia, adonde la competencia política ha desaparecido hace tiempo, son parte de la tarea de cuidado del hogar político de de Putin, que ayudan a mantener su imagen de buen zar, que es el reflejo de su pueblo. Cuando el Club Valdai, un grupo compuesto en su mayoría por extranjeros expertos en temas de Rusia, le preguntó en un momento de una cena si tenía planes para la próxima elección presidencial en 2012, Putin quedó radiante de placer.
Citó el ejemplo de Franklin Roosevelt, que fue elegido Presidente de Estados Unidos en cuatro oportunidades, mientras Putin lo ha sido dos veces (en 2000 y 2004). Esa respuesta fue interpretada por la mayoría como una clara señal de que el Primer Ministro quiere retornar como Presidente de Rusia por otros dos períodos de seis años. En efecto, la cuestión del retorno de Putin es artificial, debido a que, en realidad, nunca dejó el poder en Rusia, sino simplemente cambió la denominación del cargo.
Cuando han transcurrido más de dos años de su período presidencial, Dmitri Medvédev parece no ser más poderoso que cuando fue, en efecto, designado para el cargo por Putin. Sin embargo, hay signos de que el Kremlin quiere establecer diferencias de estilos entre los dos.
Después de algunos días de angustiada discusión, los integrantes del Club Valdai sostuvieron que Rusia se encuentra estancada, una opinión que fue compartida por la mayoría de los participantes rusos de las deliberaciones. El club indicó en un informe que "casi no hay verdadera modernización, reestructura ni diversificación. El petróleo y el gas natural se mantienen como las principales fuentes de ingreso, la corrupción sigue sin ser frenada y casi no hay innovación".
REACCIÓN. Cuando le presentaron esas conclusiones a Putin, éste las rechazó en gran medida como habladuría hueca que ignora los logros del gobierno. Mencionó la derogación de los aranceles de importación de equipos de alta tecnología, y habló de la exitosa diversificación en diferentes industrias. Destacó el monto de la inversión extranjera, pese a que admitió que la mayoría está en el sector energético.
Sus respuestas demostraron su firme creencia en las virtudes del actual sistema político.
El problema verdadero no es que el Estado en Rusia sea demasiado poderoso o ambicioso, sino que fracasa en sus funciones básicas de proveer adecuada asistencia a la salud, seguridad, justicia e infraestructura. A comienzos de año, en un foro realizado en Krasnoyarsk, que reunió a la elite empresarial y política, la mayoría de los participantes no pudo nombrar una institución estatal que funcione.
En el concepto de Putin, el papel principal del Estado es mantener el orden político, o para decirlo de otra manera, proteger al Estado y los intereses de su burocracia. Asimismo, estima que las protestas públicas organizadas por la oposición son provocaciones.
Las cifras
4,1% Es el crecimiento que tendrá la economía de Rusia en 2011, de acuerdo con lo que estima el FMI. Este año la previsión es de 4,3%.
5,5% Es la tasa de inflación que se registró en Rusia, en el primer semestre de este año. Los mayores aumentos fueron en alimentos.