El senador de Alianza Nacional Jorge Larrañaga dijo ayer a El País que no promoverá "una campaña ni un ataque" contra el presidente del Directorio blanco, Luis Alberto Lacalle, aunque le hubiera gustado que este "admitiera en forma pública los errores que ya ha asumido en forma interna en el Directorio" nacionalista.
El viernes hubo una nueva polémica pública entre Lacalle y Larrañaga, cuando el senador de Alianza Nacional criticó al ex presidente por no haber asumido su "cuota parte de responsabilidad" por la derrota en las elecciones presidenciales en la autocrítica del sábado 21.
Larrañaga también dijo que la figura de Lacalle "fue asociada más hacia la derecha", generando una "suerte de separación con la gente".
"Yo creo que una colectividad se aparta o se aleja de la gente en función de quién la representa. El partido termina siendo lo que la imagen del candidato proyecta hacia la gente", puntualizó el senador blanco en el canal 20 de TCC.
En tanto, Lacalle le respondió a Larrañaga en el portal Observa que a la jornada de autocrítica en Los Teros de Melilla fue a escuchar. Y explicó: "Anoté, tengo la versión de lo que dijo cada uno, pero demasiadas críticas no escuché. Así que el tema frontal será que les faltó a ellos la frontalidad"
CRÍTICA. Larrañaga dijo a El País que en Los Teros esperaba que al final Lacalle dijera "algo" sobre su responsabilidad en la campaña pero eso no sucedió. "Ese día nadie marcó responsabilidades, pero se esperaba que dijeran algo todos los que tuvimos responsabilidades. Lacalle no lo hizo, aunque sí lo había hecho antes en el Directorio", dijo Larrañaga.
El senador aliancista aseguró que no quiere "tirar dardos" ni entrar en "polémicas", sino que dice las cosas "como deben decirse". Y agregó que le sorprendió que el sábado 21 algunos dirigentes hayan hablado de un "inevitable triunfo del Frente Amplio" y de la "responsabilidad de todo el grupo" por la derrota en noviembre de 2009.
En concreto, el senador de Correntada Wilsonista Francisco Gallinal presentó ese día un documento donde sostiene que el triunfo del Frente Amplio en 2009 era "inevitable", aunque sí admite que el Partido Nacional podría haber evitado la mayoría parlamentaria de la izquierda.