BUENOS AIRES | IGNACIO QUARTINO
La tira Botineras de Telefé, y que en Uruguay emite Canal 4, fue concebida por su creador, Sebastián Ortega, con el fin de romper moldes y convertirse así en la primera ficción que mostró el lado B del ambiente futbolístico argentino.
Ese territorio simbólico donde se mueven fortunas y conviven jugadores, empresarios, periodistas, barra-bravas y mujeres muy lindas capaces de cualquier cosa por dinero.
Sin embargo, la historia estrenada en Argentina en octubre de 2009 pecó de realista. El público le dio la espalda en sus primeros meses de emisión y su trama debió virar hacia lo policial, para que no tuviera un final anticipado.
El miércoles de noche, Botineras finalmente llegó a su fin con la emisión de un capítulo doble, con un aceptable rating (fue lo más visto del miércoles en la Tv argentina), aunque no precisamente se recordará a este título por ser un éxito de audiencia.
La ficción padeció la competencia directa con ShowMatch que duplicó en audiencia a la historia protagonizada por Nicolás Cabré, Isabel Macedo y Romina Gaetani, que tuvo un desenlace acorde a las expectativas de lo que tenían sus seguidores.
Si se tiene en cuenta que la tendencia en este tipo de ficciones es evitar caer en lugares comunes, estaba claro que Chiqui Flores (Cabré) y Laura (Gaetani) no iban a ser felices y, mucho menos, comer perdices. Sí terminaron en buenos términos, con el compromiso de juntarse a tomar un café.
La pareja que formaron la policía y el futbolista no convenció ni a los autores de la historia. Por eso, se priorizó la relación de Chiqui con Marga (Macedo), que dio a luz a su hija en la cárcel, tras confesar ser la autora del crimen de Mirha (Graciela Pal). Arrepentida de su pasado y consciente que lo mejor en su vida fue tener a su hija, le pidió a Chiqui que no fueran a visitarla nunca más y que los dos disfrutaran de la vida. Los villanos de la historia -Nino (Valenzuela) y Tato (Damián De Santo)- , en tanto, tuvieron desenlaces diferentes. El primero, finalmente cayó en manos de la policía y fue condenado a cadena perpetua, tras la obsesiva búsqueda de Laura que arriesgó su vida en el último capítulo para vengar la muerte de su novio policía (Pablo Rago).
Tato, en cambio, le confesó a Chiqui ser el responsable de la muerte de su padre, pero por falta de pruebas quedó en libertad. La última escena de ese representante de futbolistas brillantemente interpretado por De Santo es en un potrero de Paraguay, a donde fue con miras a cazar nuevos talentos para llevarlos a Europa como alguna vez lo hizo con Chiqui Flores.
Pero el cambio de la trama de Botineras no sólo se limitó a rodar escenas de crímenes y a la posterior investigación de los casos. La ficción también instaló en la opinión pública la polémica sobre las relaciones homosexuales en un ambiente machista como el fútbol, justo en tiempos en que el congreso argentino debatía la aprobación del matrimonio gay. Las escenas de sexo protagonizadas por el Flaco Rivero (Cristian Sancho) y Lalo (Ezequiel Castaño) generaron un sinfín de opiniones que en todos medios argentinos. De todos modos, ambos personajes salieron airosos de esa polémica luego que los responsables de esta historia transformaron estos encuentros pasionales en una historia de amor manejada con respeto y con final feliz.
Finalizada Botineras, con el "bonus track" de furcios de los actores que emitió en la víspera Telefé, este canal ultima detalles para el lanzamiento de Caín y Abel, la nueva apuesta para el prime time de esta emisora que se estrenará sobre finales de setiembre. Joaquín Furriel, Julieta Cardinale y Fabián Vena serán los protagonistas de esta historia cuyo tema de apertura está cargo de Andrés Calamaro.