NUEVA YORK | NEWSWEEK
Las crónicas se centraron en las tropas de la 4/2 Stryker Brigade, la última unidad de combate estadounidense que se retiró de Irak y cruzó a Kuwait, donde hubo saludos y celebraciones eufóricas. Sin embargo, ese no es el final de la guerra.
¿Qué ocurrirá con los 50.000 soldados estadounidenses que permanecen en Irak? No enviaron sus M-16 ni otro armamento con la Stryker Brigade. Tampoco van a transformarse, de la noche a la mañana, en el Cuerpo de Paz. En realidad, el hecho de que la última unidad de combate haya salido de Irak no tiene tanta relevancia. Un alto jerarca iraquí, al ser preguntado sobre el cumplimiento de la fecha límite de retiro de las fuerzas, se encogió de hombros y dijo: "Esto sólo tiene que ver con las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos". Quizás es un enfoque cínico, pero entraña un grado de verdad. La reducción de los niveles de tropas al final del corriente mes es más un mojón político que un cambio radical en lo que están haciendo los militares. La partida de la última brigada de combate, por cierto, no significa el final de las operaciones bélicas.
En efecto, existe una alta posibilidad de que las tropas que continúan en Irak se vean envueltas en muchas luchas antes de la verdadera fecha límite para la retirada, a fines de 2011. En una entrevista el vocero militar estadounidense, general Stephen Lanza, explicó que el remanente de las tropas se enfocará en tres misiones: contraterrorismo, trabajar con los equipos provinciales de reconstrucción y entrenar a las fuerzas de seguridad iraquíes. La primera misión -contraterrorismo- es una clara indicación de que las tropas de Estados Unidos no dejaron sus armas. Si bien los soldados mantienen un perfil bajo en las grandes ciudades, todavía dejarán una huella relativamente pesada: las Fuerzas Armadas de Estados Unidos mantendrán 94 bases en el país, después de la fecha límite de este mes.
APORTE. Los militares han realizado una hazaña que impresiona en materia de logística durante la retirada gradual en los últimos meses: 802.000 bienes de equipamiento (tanques de agua, generadores y material de protección) valuados en US$ 98.6 millones han sido entregadas a más de una docena de ministerios y agencias del gobierno iraquí, de acuerdo con un informe detallado de las Fuerzas Armadas estadounidenses. En esa distribución, el Ministerio de Defensa recibió alrededor de 210.000 bienes por un valor de US$ 59.6 millones, mientras el Ministerio del Interior recibió unos 490.000 ítems por un valor de US$ 21 millones. Queda por ver con qué resultado las fuerzas de seguridad iraquíes, que tienen un total de 660.000 integrantes, usarán los materiales que han recibido.
Las autoridades iraquíes y estadounidenses, en general, coinciden en tener mucha más confianza en la capacidad del Ejército de Irak que de la Policía, debido a que ésta, en algunas zonas del país, fue participante activa del baño de sangre sectario ocurrido en 2006 y 2007. La Policía ha mejorado: algunos elementos de la milicia han sido expulsados y los nuevos reclutas son objeto de un estudio mucho más detallado que en los años precedentes. Pero, sigue siendo la parte más débil de las fuerzas de seguridad iraquíes. El Departamento de Estado ya asumió parte del entrenamiento policial y asumirá completamente el programa a fines de septiembre de 2011. Con la finalidad de llevar a cabo esa misión, van a depender de contratistas de seguridad. Si se tiene en cuenta la historia de estos contratistas en Irak, surgirá toda suerte de problemas.
Los analistas coinciden en señalar que la retirada de los soldados será una bendición para los servicios de seguridad privados, cuyos empleados probablemente asuman funciones casi militares, como son los casos de desactivar explosivos y proveer de equipos de respuesta armados.
RIESGO. Todavía no se sabe con exactitud qué parte de la torta les corresponderá. Durante los primeros cuatro años de la guerra -es la estimación más reciente que está disponible- Estados Unidos gastó US$ 10.000 millones en contratos de seguridad privada, de acuerdo con lo que indicó la Oficina de Presupuesto del Congreso. Sin embargo, eso ocurrió en un tiempo en el que las Fuerzas Armadas tuvieron que contratar muchos menos guardias privados que los casi 11.000 que hay en la actualidad. Cuántos continuarán en Irak cuando Estados Unidos se retire totalmente, dependerá de las condiciones en el terreno. Pero, los analistas estiman que el número de mercenarios permanecerá estable y hasta podría tener leve incremento. A medida que estos contratistas abordan nuevas tareas, "la cuenta sigue aumentando", dijo Stephanie Sanok, integrantes del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales.
Un flujo de personal privado será especialmente importante para el Departamento de Estado, a medida que se van los soldados y las fuerzas de seguridad iraquíes -si bien han mejorado- siguen siendo incapaces de proveer la seguridad necesaria para lo que el subsecretario de Estado, Patrick Kennedy, denomina de "una gran expansión" de la presencia de posguerra del Departamento de Estado. En efecto, el número de empleados privados de seguridad contratados por el gobierno estadounidense crecerá de unos 2.700 a 7.000. Esa cifra no incluye a las más de mil tareas que el Departamento de Estado heredará de los militares, una vez que éstos se retiren, de acuerdo con lo que señala la Comisión de Contrataciones de Guerra en Irak y Afganistán, un grupo creado por el gobierno, en 2008, con participación de los dos partidos políticos.
Esas tareas -incluyen despejar rutas y conducir vehículos de combate blindados- no involucran atacar y por tanto, no constituyen funciones militares, argumenta Kennedy. Pero, aumentan la posibilidad de que "personas que actúan en nombre de EE.UU. involucren el país en percepciones de mala conducta", indicó el vocero de comisión de contrataciones.
En años recientes, las reformas introducidas por el Ministerio de Defensa incrementaron los controles y responsabilidad y derivaron en una aguda disminución del uso de fuerza mortal por parte del personal privado contratado. Sin embargo, desde que comenzó la guerra se perdieron miles de millones de dólares en actitudes dispendiosas, fraude y abusos, según la comisión. Miembros de ésta, como Gran Green, quien se desempeñó como subsecretario de Estado para Administración, durante el gobierno de George W. Bush, temen que el creciente uso de personal contratado por parte del Departamento de Estado podría resultar en daño similar a la misión de posguerra. "No tienen la planificación ni la gente para llevar a cabo esa labor", afirmó Green.
Las cifras
50.000 Los soldados estadounidenses que quedan en Irak, dedicados a contraterrorismo, tareas de reconstrucción y entrenamiento.
7.000 El número de empleados privados de seguridad que deberá contratar EE.UU. tras la retirada militar. Ahora hay 2.700.