ALEXANDER LALUZ
Teatro Solís, sala Zavala Muniz. Esta noche, a las 21 horas. Es el punto para dos voces, Sara Sabah y Juliano Barreto, y una banda binacional, propongan su Conexión entre el candombe, el samba, el jazz, la experimentación vocal-instrumental.
El proyecto ya tiene una forma bien definida, un disco grabado entre Brasil y Montevideo, y sus señas de identificación son la diversidad musical, las ganas de hacer música juntos, en un plan descubrir formas para que se anuden dos tradiciones culturales, dos (o múltiples) formas de nutrir simbólicamente los sonidos.
Ella, Sara, una de las dos voces de referencia para Conexión, va como parte del plantel locatario, junto a Federico Righi, Martín Ibarburu, Horacio Di Yorio, Benjamin Barreiro. Él, Juliano, la otra voz de referencia, llega con todo el aporte brasileño junto a dos brasileños de santo y seña virtuosística: el guitarrista Paulinho Fagundes y el percusionista Giovani Berti.
"La verdad que es la primera vez que Conexión completa, con todos los integrantes, está en el escenario", cuenta Juliano, apurado por el entusiasmo, su castellano "más o menos", sus muy juveniles ganas de hablar del proyecto, pero sobre todo de entrar al escenario para cantar. Abre grande los ojos, mueve las manos, y da una sonrisa tan grande como él mismo, dice que este "es un proyecto que habla sobre unión y encuentro, de música, de cultura, de amigos, y creo que es eso el resultado que vamos a ver en la sala".
Sara, algo más reservada, se deja llevar por la energía de su partener musical y sólo subraya: "lo de esta noche es, justamente, el momento de hacerlo frente al público, estar todos juntos tocando".
Tienen, ambos, muchas historias en común. Se conocieron hace casi diez años, cuenta Juliano (y refrenda Sara), en una competencia coral en Brasil. Quedaron mutuamente fascinados. Y, casi por gravedad del propio encuentro, con algunas ideas para hacer cosas juntos.
La primera oportunidad surgió cuando Sara preparaba su disco como solista, Álbum, en 2009, casi simultáneamente a la edición del disco de Juliano, Canto prometido. "Quería hacer un dúo con una voz masculina, y ahí apareció la idea de ver qué está haciendo Juliano. Nos pusimos en contacto, y a partir de esa propuesta salió el año pasado como un delirio: `che, porque no hacemos un disco juntos`…". Y al final se dio. Se reunieron con músicos de aquí y de allá, que se "enroscaron" rápidamente con el proyecto, comenzaron a componer, a hacer arreglos, a grabar en Rio, en Porto Alegre (donde Paulinho Fagudes agregó sus virtuosas guitarras). Nació Conexión.
El proyecto, afirman, no llega con la invitación para ver a dos solistas con acompañamiento de una banda. Es en realidad un proyecto de todos. Y ahí, enfatizan, está buena parte de la osadía de la propuesta. La otra, para Juliano, está en "las mixturas de un poco de todo. Tenemos una canción que tiene candombe y samba, al mismo tiempo. Otra que dice frases bien uruguayas, y al mismo tiempo unas cosas en hebreo, que tiene una improvisación de guitarra haciendo una cosa instrumental bien distinta, y voces sin letra, doblando, en algún caso, las líneas instrumentales".
Paulinho Fagundes, que hasta el momento sólo acompañaba desde el silencio el entusiasmo de sus colegas, dio la clave para la cohesión de todas estas ideas musicales: "el jazz. Dos cantantes que tienen muchas canciones instrumentales en este trabajo. Por tanto demuestra, que los dos están abiertos para otras informaciones. Y creo que también son artísticas y músicos, que tienen una referencia profunda a la tradición de sus países, candombe, samba, pero tiene el jazz uniendo todo eso, dando una lectura de todo el trabajo".
Clave: escuchar lo que el otro tiene para decir
Tanto Juliano Barreto como Sara Sabah llegan a este proyecto Conexión con importantes experiencias en el canto coral, los grupos vocales, las amalgamas estilísticas. Por eso hablan desde una experiencia directa de una historia muy repetida y que suele morir en los discursos: la integración cultural. Sara: "lo que nos pasó que todos los músicos estamos en el proyecto porque sentimos mucha admiración por lo que hace el otro". Juliano: "yo creo que la clave principal es no preocuparse con el resultado. Pero es eso hay que permitirse la sana invasión, y principalmente escuchar lo que el otro dice, de enamorarse de lo que el otro tiene para contar".