MATÍAS CASTRO
La portada de la revista decía: "¿Por qué esperamos tanto? Un nuevo comienzo: dentro del pacto que salvó su matrimonio". Se trataba de una revista británica llamada Famous. La protagonista de la tapa, a la que hacía referencia tan llamativo título, era Victoria Beckham. El pacto que mencionaba en el titular era el que habrían hecho ella y David Beckham para rescatar una relación que, aparentemente, hacía agua.
Hay que recordar que si se hace caso a muchas revistas de chismes que circulan por allí, buena parte de las parejas de celebridades hacen agua constantemente, se engañan, tienen problemas, se odian y hacen acuerdos secretos. Según estas publicaciones, cualquier persona que quiera tener una vida afectiva más o menos sana deberá alejarse del mundo de la fama. Es más, si alguien es famoso y se casa, debería dejar sus actividades públicas y poner un kiosco antes que seguir cantando, haciendo películas o lo que sea que le haya dado fama.
A través del lente de las revistas, la vida de los demás siempre se ve como algo que por momentos es envidiable y por momentos es lo peor que podría ocurrir. Las revistas hablan suelen hablar en términos de "desastre", "desesperación", "amor radical", "engaño", "decepción", "pasión", "polémica", "armonía". No hay nada normal en lo que allí se muestra. Si alguien sale a hacer compras, gasta 30 mil dólares en veinte minutos. Si alguien sale con otra persona, vive un apasionado romance. Si alguien no quiere contar mucho sobre la intimidad de su pareja, es que está ocultando un problema terrible que tiene que ver con engaños y, probablemente, con un matrimonio arreglado.
Lo cierto es que una de las cosas que nos hacen ver a las celebridades como gente especial es el lente con el que nos las muestran. Ese mismo lente que habla de que Victoria Beckham se embarazó solo como fruto de un pacto con su esposo. Una celebridad es una persona algo distinta al resto, pero eso no quiere decir que vivan dentro de una telenovela.