El laureado pianista argentino Nelson Goerner llega a Montevideo para un nuevo concierto del Centro Cultural de Música, en el teatro Solís. Su presentación será esta noche, 19.30, con un programa dedicado (y en homenaje) a Chopin y a Schumann.
La prensa especializada del hemisferio Norte ha comparado a Goerner (1969) con talentos que sentaron escuela en el siglo XX, como Lipatti o Rubinstein, y lo han considerado como el mejor pianista de su generación. Su compatriota Martha Argerich, otro ícono del piano contemporáneo, no ha ahorrado elogios para su técnica, su expresividad, y fue quien lo alentó a completar su formación con Maria Tipo, en el Conservatorio de Ginebra, Suiza.
Con su base de operaciones en este país europeo, Goerner inició una carrera internacional arrasando con varios premios consagratorios. En 1990, por ejemplo, conquistó el máximo galardón en el Concurso de Piano de Ginebra que hasta entonces estuvo vacante por años.
Su posición en este competitivo campo le ha permitido colaborar con otros intérpretes de su talla, como la propia Argerich, e impactar como solista junto a las principales orquestas sinfónicas del Primer Mundo. Y por su especial dedicación a la obra de Chopin, le ha valido un extenso listado de elogios de la crítica especializada.
Con semejantes antecedentes, este concierto promete ser uno de los aportes más valiosos a la agenda musical culta de Montevideo.
Para esta actuación, Goerner ha preparado un programa especial dedicado a homenajear a los dos compositores del romanticismo que este año cumplen sendos aniversarios. De Chopin interpretará la Polonesa Op. 44 en Fa sostenido menor, Berceuse Op. 57 en Re bemol Mayor y la Sonata Nº 2 Op. 35 en Si bemol menor. Y para la porción dedicada Robert Schumann, seleccionó sus Estudios Sinfónicos Op. 13. El lenguaje pianístico del siglo XIX en dos de sus máximas expresiones.
Exportación. Nelson Goerner nació en 1969, en San Pedro, una ciudad puerto ubicada en la Provincia de Buenos Aires, sobre una de las orillas del río Paraná, y a 164 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires.
Aquí, en este rincón costero, y desde su infancia, el hoy prestigioso intérprete internacional mostró sus primeras inquietudes musicales. El debut en público fue a los 11 años; dato que califica entre los méritos para considerarlo un niño prodigio.
Este talento pronto fue apreciado, valorado y formado en su propio país por maestros como Jorge Garrubba, Juan Carlos Arabian y Carmen Scalcione. Y con sus herramientas técnicas llegó al teatro Colón, en 1986, donde debutó junto a la Filarmónica de Buenos Aires haciendo una elogiada versión del Concierto Nº 1 de Liszt. Así, el pasaporte ganó con holgura el sello para desembarcar en Europa. Y lo hizo con el apoyo de una beca la Fundación CIMAE y del Mozarteum Argentino, para estudiar con Maria Tipo, en Suiza.
Tras su primer gran premio internacional, obtenido en Ginebra, regresó a su país para dar -ya como pianista consagrado- dos nuevos recitales en el Colón, dentro de la temporada anual del Mozarteum. Su agenda, desde esa época, casi no tiene espacios libres. Ha pasado por los escenarios de los principales festivales, ha tocado con orquestas legendarias, y ha conformado una valiosa discografía. En este rubro, sus dos últimas producciones dedicadas a Chopin recibieron el año pasado el galardón Diapason d`Or.