Después de una semana de tire y afloje entre trabajadores y empresarios del sector del gas finalmente se normalizó el abastecimiento y suministro a la población.
Ayer, por primera vez, se logró que no existiera quiebre de stock, además de realizar las entregas en un plazo razonable (en promedio no superó los 40 minutos), según dijo a El País Pablo Cardelino, presidente de Riogas.
En el caso de esta empresa, que lidera el mercado de venta de garrafas junto a Acodike, se habían entregado ayer sobre las 20 horas unos 4.000 pedidos solamente por la vía del call center, al tiempo que se seguían tomando pedidos en lo que consideraron una "demanda alta".
Para lograr restablecer el suministro se debió trabajar un total de 16 horas el sábado y el domingo. "Se trabajó como si fueran días normales, para así recomponer la cadena de suministro. Hoy estamos viendo los resultados con un suministro normal", enfatizó Cardelino. El empresario aseguró que, a partir de hoy, ya no habrá problemas en la actividad del sector.
El conflicto comenzó el pasado lunes por reclamos salariales de los trabajadores de las plantas de envasados del gas y fueron necesarias varias instancias de negociaciones entre el Estado, trabajadores y empresas afectadas para alcanzar un acuerdo. De hecho, hasta el viernes los empleados estuvieron trabajando a reglamento, es decir sin la realización de horas extras. El mercado del supergás es liderado hoy por Acodike y Riogas, con cerca del 35% del mercado cada una, seguido por Ducsa (18%) y Megal (11%).
Conflicto por un supervisor
Un puesto de trabajo fue el detonante del conflicto en el envasado de garrafas de supergás la semana pasada. La posición de fiscal, que no era cumplida por personal idóneo, fue el motivo del reclamo del sindicato de Gasur. Durante varios días los trabajadores cumplieron con su trabajo a reglamento, sin desempeñar las horas extras imprescindibles para cumplir con la demanda en pleno pico de consumo invernal. Se produjo la tercera parte de las garrafas necesarias.