HUGO GARCÍA ROBLES
Este año se recuerda el segundo siglo del nacimiento de Federico Chopin. A pesar su origen polaco, por su ascendencia paterna francesa está imbricado en París, entonces capital del movimiento romántico. Vivió allí entre los años 1831 y 1849, cuando muere. Su vida, con esporádicas ausencias, estuvo centrada en esta ciudad donde Víctor Hugo en el teatro y Berlioz en la música, desataron el romanticismo. Había llegado con apenas veintiún años y muere sin alcanzar los cuarenta, fiel a la condena de tantos alcanzados en ese siglo XIX por la tuberculosis.
El epicentro de este cambio fundamental que se llamó romanticismo, era el salón, que Chopin compartió con Liszt, Heine, Lamartine, Delacroix y otras personalidades equivalentes. En este ámbito característico se desarrollaban las ideas y tendencias del nuevo tiempo.
Por ello, no debe sorprender que en el "Museo de la vida romántica", en París, se haya desplegado en estos días una exposición que reúne un centenar de objetos que son dibujos, esculturas, mobiliario y pinturas que muestran el entorno de Chopin en los dieciocho años finales de su vida. No falta, no podía ser de otro modo, el célebre retrato que pintó Delacroix, que muestra al músico hacia 1838 y que pertenece al Louvre. El Diario de Delacroix es fuente directa sobre Chopin, ya que el pintor relata varias de las conversaciones que mantuvo con él mientras caminaban por las calles de París.
El vaciado de la mano izquierda del músico hecho por Clesinger es una de las piezas más impresionantes de la muestra, por la suprema espiritualidad y el modelado noble de la anatomía que revelan.
Manuscritos musicales del compositor, un piano de cola de la casa Pleyel del año 1843, se incluyen conjuntamente con otros objetos, como el estupendo retrato de la Malibran, la célebre cantante, pintado por Francois Bouchot y otro de Berlioz por Gustavo Courbet. El rostro de George Sand, parte del entorno más íntimo del músico, se admira en la pintura que le dedicara Augusto Carpentier.
Se ha editado un catálogo de la muestra, con sus 208 páginas. En síntesis, un interesante aporte a los festejos que recogen la vida misma del maestro y de quienes estuvieron en su entorno.