MADRID | EL PAÍS DE MADRID Y AFP
El domingo Irán decidió suspender hasta nueva orden la pena de muerte por lapidación a una mujer acusada de adulterio. Pero el canciller iraní dijo que la pena no se canceló y Amnistía Internacional alertó que podría morir ahorcada por el régimen.
Tras la fuerte condena internacional causada por la sentencia a muerte por lapidación de una mujer iraní de 43 años acusada de adulterio, que motivó marchas y campañas contra Irán en distintas capitales del mundo -entre ellas Washington y Londres-, la autoridad judicial de del régimen de Teherán finalmente decidió suspender hasta nueva orden la ejecución.
Pero el ministro de Exteriores iraní, Manucher Mottaki, que se encuentra de visita oficial en Madrid, aseguró ayer que "la justicia iraní no ha cancelado la lapidación" de Sakineh Mohammadi Ashtiani. Tras amparar la lapidación en tanto que es un "castigo impuesto por la ley islámica", el ministro se manifestó a favor de desatar un "amplio debate" al respecto, pero en cuanto al caso de Ashtiani, de 43 años y madre de dos hijos, indicó que "sólo había oído hablar en la prensa occidental" de la conmutación de la condena a esta supuesta mujer adúltera.
Mientras, Sajjad Ghaderzadeh, el hijo mayor de Ashtiani, declaró por teléfono: "El Tribunal Supremo ha aceptado revisar el caso de mi madre, según me han comunicado hoy (por el martes) los abogados". Ghaderzadeh explicó que Javid Kiyan, su abogado en Tabriz, la ciudad donde está encarcelada Ashtiani, había presentado una nueva apelación, informó Ángeles Espinosa desde Teherán.
A su vez, la sección española de Amnistía Internacional entregó ayer a la Embajada de Irán en Madrid 100.000 firmas contra la ejecución de Ashtiani. "Por el momento, se ha librado de morir a pedradas gracias a la participación y compromiso de miles de personas. No obstante, la sentencia a muerte se mantiene y aún podría ser ejecutada en cualquier momento. El año pasado, al menos tres personas condenadas a muerte por lapidación fueron finalmente ahorcadas", recuerda Amnistía en un comunicado.
La campaña para juntar firmas contra la ejecución de Ashtiani continúa en la web y se puede adherir a través de la página http://freesakineh.org.
En la actualidad hay al menos otras ocho mujeres y tres hombres que corren el riesgo de ser lapidados en Irán, según Amnistía Internacional.
GIRA EUROPEA. Ayer, durante un desayuno de trabajo con un pequeño grupo de periodistas, el canciller Mottaki, considerado uno de los moderados del régimen iraní, arremetió contra quienes no aceptaron los resultados de las elecciones presidenciales del 12 de junio de 2009, "desataron la violencia y pisotearon las leyes". El ministro dijo que muchos de los manifestantes detenidos entonces ya han sido puestos en libertad, pero aseguró no saber cuantos permanecen aún encarcelados, aunque destacó que continúan en la cárcel "quienes apoyaron la desestabilización" del país.
El jefe de la diplomacia iraní, que se reunió el lunes con su homólogo español, Miguel Ángel Moratinos y ayer de noche viajó a Portugal, señaló que Brasil y Turquía deben de formar parte del llamado Grupo de Viena, en el que se incluyen EE.UU., Francia, Rusia y el Organismo Internacional para la Energía Atómica. Este grupo pretende retomar en otoño las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, pero Teherán no quiere enfrentarlo solo y busca la complicidad de Brasilia y Ankara, después del acuerdo alcanzado en junio pasado con estos dos países para intercambiar uranio iraní enriquecido al 3,5% por combustible nuclear apto para uso civil.
Mottaki insistió en sus criticas a la política de "doble rasero" de la ONU, donde los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, todos ellos potencias nucleares, se permiten sancionar a Irán porque no quiere renunciar a "su derecho" de investigar y fabricar suficiente uranio enriquecido como para atender a sus necesidades civiles. "Estamos en contra del armamento nuclear, pero insistimos en nuestro derecho nuclear. La energía es para todos y el armamento nuclear para nadie", subrayó. Mot-taki, que dijo que no creía que Israel tuviera "valentía" como para atacar directamente a Irán, se mostró convencido de que el futuro de Oriente Próximo pasa por una "solución política y democrática".