EL PAÍS DE MADRID | ÁNGELES GARCÍA
"La educación de la Virgen", fue hallado casualmente en los talleres de la Universidad estadounidense de Yale por el conservador de arte europeo de un museo de San Diego.
El mundo de la autoría en el arte antiguo no para de dar disgustos. Las revisiones científicas de los fondos de los museos, están mermando los tesoros de alguna pinacoteca. Pero la Universidad de Yale acaba de dar a conocer un bombazo en el mundo del arte, una de las obras que desde hace años estaba amontonada en los sótanos de su edificio es un Velázquez perteneciente a la etapa sevillana del artista español. A la espera de los pronunciamientos oficiales de la comunidad científica, La educación de la Virgen, atribuida hasta ahora a algún artista de la época, tiene todas las papeletas para pasar a disfrutar de una cartela con el nombre del artista sevillano. Mientras, diferentes expertos consultados por este periódico, ratifican el descubrimiento.
John Marciari, conservador jefe de Arte europeo del Museo de Bellas Artes de San Diego es el autor de este hallazgo y de él da cuenta en el número de verano de la revista Ars Magazine. En un detallado análisis del estilo, la técnica y la composición de la tabla, concluye que el óleo fue pintado durante los primeros años de la carrera del pintor, en torno a 1617, y que es el descubrimiento más significativo que se ha hecho sobre la obra del artista durante el último siglo.
El tema del cuadro es el aprendizaje de lectura de la Virgen niña en forma de bodegón, clásico del pintor español. San Joaquín está al fondo, y arriba, los ángeles.
La obra, se encuentra actualmente en el taller de restauración del museo de Yale ya que en su largo peregrinaje ha sufrido la inclemencia del agua, almacenamiento inadecuado e incluso hay partes que han sido repintadas. Marciari explica que faltan al menos 25 centímetros de la parte superior y una cantidad sin determinar de los bordes izquierdo e inferior. Hay zonas afectadas por una potente abrasión y en otras la capa de pintura ha desaparecido casi por completo, de manera que sólo queda un fondo de color pardo. Pero los trabajos de recuperación no podrán comenzar hasta que los expertos avalen la autoría de Velázquez, ya que, como ocurre con el escenario de un crimen, el lienzo está lleno de pistas sobre su vida pasada.
RELACIONES. En el trabajo de análisis del estilo, el experto en pintura europea hace primero una relación de las similitudes de esta obra con El almuerzo, un cuadro de Velázquez que se encuentra en el museo de El Hermitage (San Petersburgo, Rusia) y que está fechado en torno a 1617. Es una composición tabernaria en la que las figuras, texturas y colorido son muy similares. La forma en la que las figuras emergen de la oscuridad, con la proyección heterogénea de sombras que hacen destacar la luz de los objetos es muy similar.
El tipo de soporte utilizado como lienzo, es otra de las pruebas a las que alude Marciari, quien señala que es exactamente del mismo tipo que el utilizado en La adoración de los Magos, La madre Jerónima de la Fuente, La imposición de la casulla a San Ildefonso o La cena en Emaús.
Marciari recuerda en su estudio que existe muy escasa documentación sobre las obras sevillanas de Velázquez. Está seguro de que la mayoría de sus primeras pinturas religiosas deben haberse realizado por encargo, aunque no se ha encontrado ningún contrato en relación con ellas. Sin embargo, el conservador cree más que probable que el convento carmelita de Santa Ana, dedicara su altar mayor a La educación de la Virgen y que allí permaneciera hasta 1626, año en que el edificio fue anegado por unas graves inundaciones. Las obras que pudieron salvarse fueron almacenadas después en algún lugar seguro del convento y de esta manera se salvaron también de las desamortizaciones del siglo XIX. De cómo pasa la obra a manos privadas, se sabe muy poco.
La hipótesis de Marciari señala 1925 como el año de llegada de la obra a Estados Unidos y que el viaje lo hizo a bordo de un barco de la compañía naviera propiedad de Charles Townshend cuyo destino habitual eran los países mediterráneos. En los archivos de Yale consta que dos hermanos Townshend donaron a la Universidad "dos pinturas al óleo sobre lienzo, enmarcadas, españolas, del estilo de Murillo, de tema religioso". Una de ellas podría ser La educación de la Virgen. Los marcos de ambas piezas eran americanos, pero parece demostrado que fueron una aportación de sus penúltimos propietarios.
El proceso científico recién está empezando
Tal como lo señala la nota de El País, será la revista Ars Magazine la que publicará el artículo completo escrito por John Marcieri, conservador jefe del Museo de Bellas Artes de San Diego y autor del hallazgo. Pero según ha trascendido todavía faltan realizar varias pruebas por expertos de todo el mundo. Por eso mismo, el Museo del Prado, máxima autoridad sobre la obra del pintor, se llamará a silencio.
Otro especialista en Velázquez, el sevillano Benito Navarrete, sostiene que "hay evidentes pruebas que demuestran su autoría" pese "a la falta de estudios técnicos que confirmen la mano de Velázquez, su pincelada y un análisis de pigmentos". Por eso mismo solicita que un foro científico pueda estudiar directamente la pintura.
La obra tiene que ser manejada con gran cuidado porque ha sufrido daños importantes, sobre todo en su parte superior. Presenta zonas en la que la capa de pintura ha desaparecido por completo y otras donde la abrasión la ha debilitado en forma muy notoria.