Un niño de tres años recibió un balazo en el pecho, cuando junto con otros hermanos jugaban con un revólver calibre 22, perteneciente a su abuelo, que había dejado el arma de fuego en la mesa de luz.
En la vivienda ubicada en la calle Francisco Artigas, en Paso de la Arena, no había personas mayores de edad en ese momento. Cuatro niños jugaban a la computadora y una adolescente de 17 años también estaba presente. Se vieron sorprendidos por el ruido y al ver el niño herido llamaron a la Policía.
El niño está en estado reservado, internado en un sanatorio, aunque su vida no correría peligro, según informó Telemundo.