GUILLERMO ZAPIOLA
Cristina Kirchner, Fernando Lugo, Evo Morales, Rafael Correa y Raúl Castro desempeñan papeles de reparto, pero el verdadero protagonista de "Al Sur de la frontera", documental dirigido por Oliver Stone que se estrena mañana, es Hugo Chávez.
El propio Oliver Stone ha contado que visitó Venezuela por primera vez a fines del 2007, cuando Chávez intervino sin éxito en el intento de lograr la liberación de un grupo de prisioneros de las FARC. En ese momento, afirma, descubrió que el hombre que conoció no era el mismo "sobre el que había leído y escuchado en los medios de comunicación de los Estados Unidos". El director expresa su convicción de que, tras la experiencia en Irak, "los americanos debemos cuestionarnos el rol de los medios de comunicación al demonizar a los líderes extranjeros y transformarlos en nuestros enemigos". Según Stone, las consecuencias de ello "pueden ser brutales", y se trata de una historia inacabada. Su película, afirma, propone "el otro lado de la historia oficial".
O, en todo caso, la otra "historia oficial", diría alguien. En enero de 2009 viajó a Venezuela para entrevistar a Chávez, y allí dio comienzo un documental que continuó creciendo hasta cruzar las fronteras de Venezuela, y que intenta ofrecer una visión de la actualidad latinoamericana de hoy.
INTERROGANTES. Stone afirma que intentó responder (responderse) a una pregunta: "¿Era Hugo Chávez la verdadera fuerza antiamericana que nos habían dicho que era?" E iniciado el viaje, continuó con otros seis presidentes de la región. Con toda deliberación, omitió al colombiano Álvaro Uribe, a quien, coincidiendo casualmente con Chávez, considera "una de las fuerzas demoníacas en Latinoamérica". Son menos claras "razones de agenda", o alguna cosa por el estilo, las causas de la ausencia en el film de la chilena Michelle Bachelet, del peruano Alan García (otro "antichavista" que está conduciendo uno de los procesos económicos más exitosos de América Latina) o de cualquier referencia al Uruguay (somos demasiado chicos o demasiado atípicos) adoptando un lenguaje muy propio de Chávez.
Las cámaras y los micrófonos de Stone recogieron varias horas de entrevistas con Chávez, Cristina y Néstor Kirchner, Fernando Lugo, Rafael Correa y Raúl Castro, y luego organizaron ese material en un entrecruzamiento de declaraciones y testimonios que dura aproximadamente unos 78 minutos.
Ese criterio selectivo parece haber facilitado la intención de Stone de contar "una larga y convincente historia. Presidente tras presidente parecían estar diciendo lo mismo. Ellos querían tener el control de sus propios recursos, fortalecer los vínculos regionales, ser tratados de igual a igual por Estados Unidos, y ser financiera y económicamente independientes del FMI".
La presencia de los ausentes pudo seguramente matizar el cuadro, pero es claro (y legítimo) que Stone no se propone la objetividad sino la elaboración de un alegato. Está convencido (así lo dijo cuando presentó su película en Venecia, con Chávez como invitado especial) de que Europa y el mundo en general necesitan "decenas de Hugo Chávez", a quien define como un dirigente "que cumple lo que promete" y a quien reivindica por "su disciplina y su honestidad".
Cuando se le señala que Chávez ha sido cuestionado, dentro y fuera de Venezuela, por numerosas violaciones a la libertad de expresión que critican, Stone descarta rápidamente la objeción: "Si vas a Venezuela, el 80 o casi el 90% de los medios están en contra de Chávez. Dicen cosas muy duras sobre él y lo permite, no castiga a esas personas y están aún ahí". Según Stone,"en Estados Unidos eso no pasaría".
El coguionista Tariq Alí, historiador, novelista, cineasta y analista político británico-paquistaní, quien escribió el libreto en colaboración con el norteamericano Mark Weisbrot (quien estudió Economía en la Universidad de Michigan, es codirector del Centro para la Investigación Económica y Política, en Washington DC., ha escrito numerosos trabajos de investigación sobre política económica, especialmente en América Latina, y colabora con numerosos periódicos norteamericanos y británicos) ha marcado algunos matices con respecto a la visión del director.
Tras emitir la obviedad de que el capitalismo está en crisis, Alí añade que se necesita una "visión diferente del mundo, no necesariamente nueva", que podría estar en una recuperación de la época de la Europa de la socialdemocracia, que ahora se encuentra en Sudamérica. Es probable que Alí tenga razón, pero habría que preguntarse si su director está eligiendo los mejores ejemplos latinoamericanos posibles para ilustrar el punto (¿Raúl Castro socialdemócrata?). De acuerdo, en ese punto la polémica deja de ser cinematográfica para ingresar en otros terrenos, y de todos modos una película que consiste en un conjunto de testimonios sigue valiendo como, bueno, testimonio.
Promoción. Entre tanto, Stone se ha estado moviendo (y mucho) para promover su documental, que está siendo conocido en América Latina y el resto del mundo antes de su estreno norteamericano (que se anuncia para el 25 del corriente). Tras su presentación en Venecia el año pasado, el estreno mundial tuvo lugar en Madrid el 18 de mayo (y allí fue vista, entre otros, por Evo Morales y Fernando Lugo, que asistían a la Cumbre de Jefes de Estado), y luego se lo ha visto, con presencia del director y otros de sus "actores" en Caracas, Quito, Cochabamba y Asunción. Algunas fueron "visitas relámpago": en Paraguay almorzó con Lugo y le regaló una copia de la película, por ejemplo.
Y Stone no descansa. Ya terminó su secuela de Wall Street, que afronta desde otro ángulo la crisis del capitalismo global, y tiene entre manos varios proyectos, unos más comerciales (un policial con el personaje Travis McGee), otros más testimoniales (Pablo Escobar).
Cinco encuentros previos de stone con la política
Salvador
1986
El intervencionismo norteamericano en Centroamérica, simbolizado por el caso de El Salvador. Un episodio clave es el asesinato del arzobispo Oscar Arnulfo Romero.
JFK
1991
Una recreación bastante fantasiosa del asesinato de John F. Kennedy, y quizás el mejor film de Stone, tenso, fluido y compulsivo, aunque históricamente haya mucho para discutirle.
Nixon
1995
Auge y caída de Richard M. Nixon. Un film crítico aunque hubo quien le reprochó a Stone no serlo lo suficiente. Quizás algunos hubieran preferido un Nixon 100% perverso.
Comandante
2003
Stone deja hablar a Fidel y ni siquiera contraargumenta cuando el entrevistado le da pie. Quizás la entrevista hubiera terminado allí. Interesante como testimonio, totalmente hagiográfico.
W
2008
El director tiene una actitud algo contradictoria con respecto a George W. Bush. Por un lado lo detesta, por otro lo encuentra divertido. Esos matices asoman en este film.
Función y debate en los Hoyts
La polémica perspectiva que propone Stone con su film ya lo transformó en material a considerar a nivel de enseñanza. Esta noche, la Facultad de Comunicación de la Universidad de Montevideo ha organizado un pre estreno especial de Al Sur de la frontera destinada a alumnos, egresados y prensa especializada, el que se realizará a partir de las 19.30 en los cines Hoyts Alfabeta. Después de la exhibición se promoverá un debate sobre los temas que Oliver Stone propone al entrevistar a los seis presidentes latinoamericanos.
Un productor argentino muy activo en los Estados Unidos
Una de las raíces latinoamericanas de Al sur de la frontera es el productor argentino Fernando Sulichin, quien tiene una larga trayectoria en los EE.UU. con films como Bully (2002) de
Larry Clark, Con amor, Liza (2002) de Todd Louiso, ganador del mejor guión en el 2002 Sundance Film Festival, y Spun (2003) de Jonas Akerlund.
Para Stone produjo Comandante (2003) y Looking for Fidel (2006), dos documentales sobre Fidel Castro, Persona non grata (2003), que analiza el conflicto en el Oriente Medio, y Alexander
(2005). Sulichin también coprodujo She hate me (2004) del "afroamericano" Spike Lee, y ha estado vinculado con Abel Ferrara y Alejandro González-Iñárritu. Actual- mente trabaja en proyectos con gente como Tim Robbins, Sean Penn, William Friedkin y David Lynch.