Laureano Büttenbender
Con un proyecto de fideicomiso para el Instituto de Colonización y la reforma del Plan Agropecuario, el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, reafirma su idea de alinear a la institucionalidad agropecuaria a las políticas de gestión de su cartera.
Cuando se cumplen algo más de tres meses de gestión, el titular del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre, admite estar sintiendo el ritmo de trabajo que está llevando y no oculta su cansancio. Reconoce que para él hay muchos temas nuevos, a lo que se suma la rigidez de procedimientos en la administración pública. Sin embargo, la institucionalidad agropecuaria es un tema prioritario en su gestión. En los últimos días se ha puesto especial énfasis en el acceso a la tierra para el sector lechero y en el control y orientación de los recursos públicos que se vuelcan al Instituto del Plan Agropecuario (IPA).
- ¿Qué características tiene el proyecto de fideicomiso para compra de tierras que presentó el MGAP ante el Instituto Nacional de Colonización (INC)?
- Yo presenté un borrador de una idea para un instrumento, que sería un fideicomiso, no para que los productores compren la tierra, sino para posibilitar que algunos inversores, incluso puede participar el INC así como inversores institucionales como las AFAP, compren la tierra y la otorguen en arrendamiento, con las debidas garantías, para emprendimientos que nosotros consideramos que pueden pagar una renta competitiva en términos de mercado. Estamos trabajando en una serie de ideas y el órgano que entiende sobre el tema tierra en el Uruguay tiene que conocer que estamos trabajando en esa línea.
- ¿Quién tiene la decisión de señalar qué proyectos productivos son los adecuados para beneficiarse con este instrumento financiero?
- En realidad, si vamos a un producto que debe ser competitivo en términos de mercado, lo que define la viabilidad es precisamente que sea competitivo. Por ejemplo, si hoy se intentara generar un mecanismo que tuviera una renta similar a la de una colocación financiera, una renta ganadera en relación al valor que tienen los campos no sería atractiva y sí lo puede ser en el caso de la lechería. En este rubro es donde vemos un potencial de crecimiento importante y donde hay un número importante de productores que tienen en el tamaño o la tenencia del predio una limitante para su desarrollo.
- ¿Se trata de promover un crecimiento del sector a partir del aumento de la escala y no de la creación de nuevos tambos?
- Puede ser de las dos formas. Una es la de mejorar la escala a través de la herramienta que es un campo de recría y ya existe como figura. Esto está inventado, pero lo que es claro es que es insuficiente. El factor clave para el éxito de la lechería es el tambero. Si el tambero está en un predio, la totalidad de las hectáreas de ese predio deberían estar destinadas al ganado que está en ordeñe. No debería haber, en un predio de escala reducida, hectáreas destinadas a plantar sorgo para reserva forrajera y no deberían estar recriándose las vaquillonas en ese lugar. Este mecanismo, sin agrandar la superficie, permite aumentar el número de vacas en ordeñe y, además, especializa el proceso de producción y permite incorporar algunos elementos tecnológicos conocidos para aumentar la productividad. Hay tecnología que se está aplicando, que creo que es la llama que ilumina la esperanza de poder tener un aumento de la producción de leche sin aumentar la superficie. Otro mecanismo es la creación de nuevas cuencas y para eso se necesita un fideicomiso, para que productores, hijos de productores o asalariados con capacitación, tengan un instrumento para el acceso a la tierra. En esto se tiene que involucrar la agroindustria. Todos estos sistemas funcionan en la medida en que haya un compromiso de cumplimiento. Si un productor no cumple tiene que salir rápidamente del sistema porque está perjudicando a los demás. Y en el proceso de selección de esa gente la agroindustria y las gremiales de productores tienen un papel a jugar. No nos imaginamos ninguna estrategia de desarrollo sin pasar por las organizaciones de productores.
- En torno al IPA, los productores ven como razonable que el MGAP este al frente del mismo. ¿Qué Plan Agropecuario quiere usted?
- En primer lugar no hablemos del Plan Agropecuario, hablemos de la institucionalidad agropecuaria ampliada en el Uruguay. El Poder Ejecutivo, a través del MGAP, gobierna definiendo cuáles son las políticas públicas agropecuarias. En nuestra concepción, y así lo vamos a llevar adelante, el MGAP tiene entre sus funciones la de definir las políticas y coordinar el cumplimiento de las mismas haciendo que cada instituto haga lo que tiene que hacer y tratando de evitar que se realicen funciones que no son las específicas. Esto último implica no hacer un uso eficiente de los recursos y, en realidad, cuando el ministro de Agricultura se preocupa por esos temas, no sólo se preocupa por el uso eficiente de los dineros públicos, sino que también se está preocupando por el uso eficiente de los dineros privados. En el IPA el 100% del financiamiento surge de Rentas Generales, no hay aportes de productores y la presidencia la tienen en forma rotativa las gremiales y el MGAP está en minoría en la Junta Directiva. Esto no es un problema de quién pone la plata, sino de definir claramente cual es el rol de una institución en el marco de las acciones que se tienen que hacer como políticas públicas agropecuarias. La definición que tiene el IPA es dedicarse a actividades de capacitación, educación y extensión, preferentemente en las producciones de carne y lana. El IPA no tiene que hacer investigación y no tiene que hacer análisis económico de la cadena cárnica porque para eso está el Instituto Nacional de Carnes (INAC). Hay que definir con precisión los roles para hacer un uso más eficiente de los recursos. En ese sentido, queremos dotar al IPA de los recursos que necesita, que saldrán de un anexo del presupuesto del MGAP, y queremos poder orientar en el uso de esos recursos. Además, queremos dotar al IPA de un mecanismo que le permita crecer sobre la base de las propuestas que los productores o grupos de productores lleven adelante en materia de tecnología y quieran hacerlo con el IPA. Los proyectos serán con financiamiento compartido. Es decir, un grupo de 15 productores decide llevar adelante un proyecto de gestión, le da el proyecto al IPA y para realizarlo ponen cierta suma de dinero y el gobierno pone una cifra igual o mayor, dependiendo de la prioridad que se le asigna. Muy probablemente en la nueva ley que se está redactando, se disponga una partida adicional al presupuesto que hoy tiene el IPA sujeta a la aplicación en forma compartida en proyectos de los productores .
- ¿Cuáles son las acciones que se han realizando a nivel de comercio exterior?
- Un elemento clave en el MGAP es la Unidad de Asuntos Internacionales (UAI) que ya hemos fortalecido y lo haremos más. Hoy (por el viernes pasado) firmamos una carta para el embajador de Filipinas porque estamos interesados en ingresar con nuestras carnes a ese mercado. Se están haciendo gestiones para habilitar mercados para el trigo. Yo todavía no era ministro, estaba de vacaciones en México, y sabiendo que se habían iniciado gestiones para exportar sorgo, me reuní con el ministro de Agricultura de México y ya salieron los primeros cuatro contenedores de sorgo a México. En menos de cuatro meses se logró la habilitación sanitaria. En noviembre se incorporará un embajador que retorna al país para fortalecer más la UAI y en el presupuesto estamos incluyendo la contratación de dos agregados agrícolas itinerantes, uno con formación en productos animales y otro en productos vegetales.