MATÍAS CASTRO
Mientras Claudia Fernández y Mónica Farro parecen estar cómodamente establecidas en el panorama del espectáculo teatral en Argentina, otra uruguaya está revolviéndose en el medio y generando noticias todo el tiempo. Se trata de Andrea Ghidone, alguien que no es una primeriza en Argentina, aunque está pisando fuerte por primera vez este año. Esa es la razón por la que cada cosa que hace se convierte en noticia, y también es el motivo por el que todos sus movimientos y declaraciones parecen pensados para ser noticia.
"A Wanda Nara le quedaba ser botinera o se moría", dijo cuando pasó por el programa Animales sueltos, consciente de que se trata de un espacio con buen rating y muy comentado en otros programas. En otras oportunidades habló de su hija, de su familia, habló de Ricardo Fort y de otras colegas del espectáculo. Habló y mostró mucho, cuando se presentó ante la hinchada de San Lorenzo en ropa interior para cumplir con la promesa que había hecho para entrar a competir en ShowMatch. Atendiendo a eso y más, claramente este ha sido su momento de subir las revoluciones para pegar el salto y quedar insertada en el competitivo ambiente de las vedettes.
Una de esas movidas no le salió del todo bien. Fue la que implicaba a Wanda Nara, porque justamente dependía de su reacción, y no acusó recibo. Queda claro que toda provocación necesita una respuesta para existir de verdad. Abrir la boca ante las cámaras es apenas útil para comenzar a llamar la atención, pero la polémica real y la continuidad no existen a menos que la pelea se geste y continúe. Nara, muy cómoda en su vida de adinerada mujer casada (según sus propias palabras) hizo caso omiso. Ella ya estuvo donde está Ghidone, ya abrió la boca para llamar la atención y provocar. Ahora está lejos y por ahora no necesita escándalos. "Por ahora". Todo en ese ambiente es relativo. Permanecer allí no es sólo provocar, pelear y abrir la boca, también exige pensar futuras estrategias.