MATÍAS CASTRO
Quienes sigan las alternativas de Showmatch y la competencia de Bailando por un sueño probablemente hayan escuchado, a lo largo de la última semana, que hay algo llamado "Bar de la muerte".
Por cierto que el nombre parece bastante improbable para un ambiente tan colorido y conventillero como el que se arma en esa competencia televisiva. Y aunque parezca más propio de un cuento de terror o de un capítulo de alguna serie de televisión de fantasía, el nombre tiene bastante que ver con las disputas internas del programa.
El Bar de la muerte en cuestión es un lugar en Buenos Aires en donde algunas mujeres del programa se juntan para hablar mal de otras colegas y armar algunos planes supuestamente siniestros. Las chicas que se juntan allí serían, según varios informes de la prensa argentina, Paula Chávez, Sofía Zámolo, Lola Ponce y Sabrina Rojas. Y para mayores nombres en esta historia, a su grupo se lo conoce como "Chicas cool".
Un informe del portal argentino Primicias Ya decía hace unos días que uno de los grandes frutos surgidos del Bar de la muerte es el de la acumulación de sobrenombres para sus colegas. Gatopardo, Chupachato, Olga la sierva y Pedro Picapiedra son algunos de los apodos que le han puesto a las otras competidoras del programa, tras sesudas reuniones en el Bar.
El chusmerío es un elemento esencial en todo esto, casi como siempre ha sido dentro de Bailando por un sueño. Sin embargo, este año ha adquirido una nueva forma con la aparición del misterio del Bar de la muerte. Un apodo así no invita a entrar, ciertamente, ni habla bien de las chicas que lo frecuentan. Pero si se piensa el asunto por dos segundos, se podrá ver que la aparición de esta historia deja bien claro que todo lo que se dice y especula desde fuera del programa, tanto a través de revistas, de programas de opinión como de páginas web, tiene su correlato en la interna de Showmatch (o al menos en la interna de sus participantes).