FEDERICO CASTILLO
Los servicios de limpieza de los hospitales Maciel y Pasteur están siempre al borde del conflicto. Los funcionarios dicen que trabajan en condiciones "infrahumanas", que conviven con ratas, y les falta material básico de limpieza.
Al lado de la morgue, en un patiecito de aspecto siniestro, sucio y descuidado, se ubica el servicio de limpieza del Hospital Pasteur. Allí hay una pequeña pieza donde descansan y cambian sus ropas los cerca de 80 funcionarios de limpieza, que hace unos días quemaron cubiertas, cortaron el tránsito e hicieron un paro de actividades para denunciar la situación en que se encuentran.
En el Hospital Maciel el asunto no es muy distinto. Los 128 empleados de la cuestionada empresa Clanider S.A. -su director Gabriel Laindekar, fue procesado con prisión por fraude- están siempre al límite de un conflicto. Viven entre la incertidumbre de lo que ocurrirá ahora con sus trabajos y las malas condiciones para desempeñar las tareas. "Estamos peor que las ratas, en un sucucho. Si pedimos un paño de piso, nos retan", graficó una de las funcionarias, y agregó que ni siquiera tienen un lugar fijo para descansar.
Los dos servicios de limpieza son tercerizados, al igual que ocurre en todos los hospitales públicos del país, incluido el Hospital de Clínicas cuyos funcionarios han hecho varios paros en los últimos días.
En el Maciel, su ex director Daniel Parada, quiso darle una nueva impronta a las tareas de higiene e incluyó en el pliego de licitación la obligación de que la empresa ganadora contenga un proyecto socioeducativo para los funcionarios.
La capacitación e inclusión social de los trabajadores fue un éxito. Pero el proyecto trastabilló con la sobrefacturación de horas, el fraude, el representante de Clanider tras las rejas y la Justicia aún investigando a la coordinadora de la empresa y esposa del senador frenteamplista Eleuterio Fernández Huidobro, Alejandra De Mello.
Ahora los cursos de capacitación se detuvieron, quedaron sin efecto, y no se sabe si la empresa continuará en el hospital. El anterior directorio de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) recurrió a la Justicia para rescindir el contrato con Clanider que termina en diciembre.
La empresa de limpieza del Pasteur, Lodasic S. A., renunció hace unos pocos días y ahora, por compra directa de servicios, la que se hará cargo de la higiene del centro asistencial será Apex S.A., una empresa que también incluirá un proyecto socioeducativo para capacitar a los funcionarios y darles el título de auxiliar de servicios, según dijo a El País el integrante de la Comisión Interna del Pasteur, Andrés Guedes.
Eso sí, la nueva empresa asumirá recién en junio y hasta entonces Lodasic seguirá al frente de un servicio que es duramente cuestionado por los trabajadores.
Infrahumanos. El jueves 13 los funcionarios de limpieza del Pasteur decidieron salir a la calle a denunciar la situación que viven. La empresa les adeudaba un mes de sueldo (ya los pagó), además de licencias no gozadas y salarios vacacionales.
También aprovecharon para exponer las condiciones en las que tienen que hacer su trabajo, a las que definieron como "infrahumanas" por estar al lado de la morgue y "entre ratas".
El País recorrió el sector de descanso de estos trabajadores y comprobó que las instalaciones están muy lejos de ser óptimas. La paradoja es que el sector de limpieza está en medio de la mugre.
Guedes, que además de integrar la Comisión Interna es representante sindical de estos funcionarios, reconoce que las señaladas condiciones "no son las adecuadas" y aseguró que continuamente se hacen gestiones con la dirección del hospital para que o bien se mejore el lugar en que descansan, comen y se cambian, o se traslade a algún lugar "más decente".
La limpieza de cualquier hospital está considerada como un servicio esencial. Los funcionarios que desempeñan esas tareas pueden tomar medidas para sus reivindicaciones gremiales, pero no pueden hacer paros a tiempo completo y dejar a todo un centro asistencial sin la higiene que corresponde.
Los funcionarios son conscientes de eso. Y aseguran que aun con las carencias procuran mantener limpio cada rincón del hospital. "La salud de todos depende de esto. El día de mañana podemos estar nosotros o algún familiar nuestro internado acá", señaló, con razón, una funcionaria.
En una rápida consulta, los usuarios de ambos hospitales no marcaron mayores quejas con la limpieza. Pero lo cierto es que el Maciel luce más pulcro y limpio que el Pasteur.
El tema es cuando la propia empresa de limpieza conspira en contra de un buen desempeño de los funcionarios. Al menos, eso es lo que ellos denuncian cuando hablan de que faltan insumos básicos y son reprendidos cuando los solicitan.
Los empleados de Clanider dicen que no les dan zapatos, ni los dos uniformes para trabajar que les prometieron. Pero las aguas están algo divididas. Porque si bien buena parte de los funcionarios definen a la situación como "caótica", hay otros que defienden lo que ha hecho la empresa por ellos. Estos trabajadores son catalogados co-mo "alcahuetes de la De Mello" por el resto.
Los que defienden a Clanider tienen sus razones. El proyecto socioeducativo de la empresa ha sido el vehículo de reinserción laboral para gente de bajos recursos, prostitutas y hasta travestis. Además, la empresa les paga por hora casi el doble que lo que se percibe en los demás hospitales.
Cada funcionario de Clanider gana unos $ 60 por hora en bruto y le quedan, con los descuentos, cerca de $ 50 en la mano. En el Hospital Pasteur los trabajadores ganan en mano unos $ 32. En el Hospital Pereira Rossell, donde la limpieza está a cargo de una ONG (ver recuadro) se paga unos pocos pesos más.
Esa diferencia de valor hora es la que los empleados de Clanider quieren mantener. Con esta paga redondean $ 7.000 por mes. "Fuera de todo los problemas, estamos muy bien pagos. Si se va esta empresa, va a venir otra que nos va a pagar $ 20 la hora, y eso es una miseria", se quejó una funcionaria.
ONG en Pereira Rossell
El Centro Hospitalario Pereira Rossell encontró la manera de mantenerse alejado de las malas gestiones en los servicios de limpieza de los hospitales públicos. En ese centro asistencial, una Organización No Gubernamental (ONG) se hace cargo de la atención al usuario, la cocina y la limpieza del principal centro de maternidad del país.
Se trata de la Fundación Plemuu, cuyo objetivo es "mejorar la condición de la mujer uruguaya", según reza en su sitio web.
La directora del Pereira Rossell, Beatriz Silva, dijo a El País que la ONG trabaja en el hospital desde hace unos cinco años y enfatizó que la dirección está "muy conforme" con las tareas que realizan. En el Maciel ya hubo una ONG a cargo de la limpieza, pero no funcionó. Ahora, el Pasteur intentará sumar este tipo de propuesta.