AGENCIAS
Alemania se hizo rogar ayer pero aprobó la mayor ayuda a Grecia mientras el Banco Central Europeo dio un giro radical en su política y aceptó las obligaciones griegas sin importar la calificación como garantía a préstamos a los bancos.
Hasta último momento, el principal contribuyente del plan de rescate para Grecia, Alemania, se hizo rogar en su apoyo. La canciller Angela Merkel, que afronta una opinión pública hostil y una elección regional muy importante el 9 de mayo, se mostró muy dura exigiendo a Atenas un plan de ahorro "creíble" a cambio de la ayuda.
Pero al fin, ayer, el gobierno de Merkel adoptó un proyecto de ley para autorizar la contribución del país, de 22.400 millones de euros, que se espera quede aprobada por el Parlamento el próximo viernes.
Con todo, Merkel no dejó ayer de defender una transformación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE "de manera que no pueda ser esquivado". El Pacto de Estabilidad fija en el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) el límite anual del déficit público y en el 60% del PIB el de la deuda pública.
La decisión vino después que Italia acusó a Alemania de haber esperado demasiado pa-ra apoyar el mecanismo de ayuda, que a su juicio debería haberse activado mucho antes.
"Era necesario intervenir enseguida para ayudar a Grecia", declaró el ministro italiano de Relaciones Exteriores, Franco Frattini.
"Hemos respetado la prudencia de un gran país como Alemania, le hemos dado tiempo para reflexionar, pero durante este tiempo los daños han aumentado, porque los especuladores internacionales han trabajado y, de la debilidad inicial, hemos pasado a una situación insostenible", agregó Frattini.
OBLIGACIONES. En tanto ayer el Banco Central Europeo aceptó las obligaciones griegas sin importar la calificación como garantía a cambio de préstamos a los bancos de ese país.
En enero, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, declaró a la prensa: "No cambiaremos nuestro sistema de colaterales por el bien de un país en particular. Esto está más claro que el agua".
Sin embargo, la institución hizo una excepción con los colaterales, títulos de deuda que los bancos de la zona euro entregan al Banco Central Europeo como garantía a cambio de su refinanciación.
La medida, una primicia en la historia del BCE, "se mantendrá hasta nueva orden".
"Estos tiempos desesperados llaman a gestos desesperados, y la decisión de hoy es un paso en la buena dirección", coinciden los analistas del Royal Bank of Scotland.
Los títulos griegos corrían el peligro de ser eliminados de la lista de garantías que el BCE acepta a cambio de sus préstamos. La semana pasada, la agencia de calificación Standard and Poor`s los degradó al rango de inversiones especulativas.
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