Uno de los narcotraficantes más buscados por la DEA, Ramón Quintero, vivió en Montevideo pero no pudo "soportar el clima", según él mismo confesó tras haber sido capturado en Quito, Ecuador, y deportado a Colombia.
Según indica la Justicia colombiana, el narcotraficante estuvo oculto en Uruguay, Argentina, Perú y Venezuela. Quintero huía de la Policía y de otro narcotraficante conocido como Wilber Varela.
Considerado uno de los 10 narcotraficantes más buscados por la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés), fue detenido el martes en un restaurante de la capital ecuatoriana y enviado rápidamente a Colombia, su país de origen, más precisamente a la cárcel de Boyacá, donde aguarda un proceso de extradición a Estados Unidos.
La captura tuvo lugar mientras almorzaba acompañado de su hija, su sobrino y tres ciudadanos uruguayos. Si bien todos fueron detenidos, horas más tarde fueron liberados los tres uruguayos.
La captura fue un trabajo en conjunto entre la División de Inteligencia colombiana y agentes de Cancillería ecuatoriana. Al ser capturado, Quintero reconoció que había elegido vivir en Montevideo, pero abandonó la ciudad porque no pudo soportar el clima y se radicó en Quito para estar más cerca de su familia. Desde Ecuador manejaba sus negocios ilegales que involucraban contactos en Panamá y España.
"Se daba la gran vida, visitaba los mejores restaurantes y locales de la ciudad y al mismo tiempo tenía reuniones con otros narcotraficantes del sur y Centroamérica", dijo el general Óscar Naranjo, director de la Policía ecuatoriana.
Tenía a su disposición ocho apartamentos en barrios de estrato medio de Quito y no pasaba más de una semana en cada uno. Esporádicamente viajaba a Guayaquil y los desplazamientos los hacía por tierra. Pedía con frecuencia comida y servicios a domicilio y sólo salía a la calle a las reuniones con sus socios o cuando iba a controles médicos, por ser hipertenso. (En base a El Tiempo / GDA)
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