La Policía planteó mejorar la coordinación entre las comisarías y los directores de los liceos para mejorar la seguridad de los centros educativos. Esta iniciativa fue el eje central de la reunión que mantuvieron esta tarde el sindicato de docentes de Secundaria y los jerarcas de la Policía.
La reunión entre autoridades de la policía y las autoridades de secundaria llevó cabo esta tarde para buscar mejorar la presencia del servicio 222 en los liceos capitalinos.
También se planteó el uso de los uniformes como una forma de identificación de los alumnos pertenecientes al liceo y se analizará la posibilidad de que haya patrullas policiales en los alrededores de los centros.
En las prioridades presupuestales de los delegados docentes al Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) no figura un aumento en los fondos destinados a la vigilancia de los liceos. Prefieren destinar más recursos a la generación de nuevos cargos de porteros y conserjes para "ayudar a fortalecer los vínculos dentro de los liceos", dijo ayer a EL PAÍS el futuro consejero por los docentes, Néstor Pereyra.
De todos modos, el aumento en las medidas de seguridad en los centros educativos y sus alrededores es un reclamo constante de padres de alumnos y profesores. "Los casos de violencia son graves y reales, pero creemos que el aumento del gasto en el 222 no tiene sentido, preferimos mejorar los vínculos dentro del liceo", dijo Pereyra.
La semana pasada Fenapes pidió una entrevista al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, para plantearle que barritas de jóvenes están asolando los liceos de la periferia de Montevideo. La reunión se llevará a cabo el viernes 23 en el Ministerio del Interior.
SECUNDARIA. Se espera una reunión del cuerpo inspectivo de Educación Secundaria, a fin de promover el uso de uniforme en los liceos. La idea es generar un elemento que identifique a los estudiantes de manera que sea notoria la presencia de personas extrañas dentro de las instituciones.
El consejero Martín Pasturino aseguró ayer a EL PAÍS que en el 90% de los liceos se usa alguna prenda que identifica al centro educativo y que en los lugares que no se usa es donde hay mayores problemas sociales y de seguridad.
"El año pasado intentamos imponer el uniforme por razones de seguridad y equidad. Hubo resistencias de los docentes y de las comunidades educativas, en algunos casos hasta de los padres. Ahora hay una demanda de los liceos que no usan uniforme de comenzar a impulsarlo", señaló Pasturino.
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