MATÍAS CASTRO
Ayer se habló en este espacio sobre los reality shows, partiendo del casting que se hizo en Montevideo para el programa español Cracks, apadrinado por Zidane y Francescoli. En el Río de la Plata el tema había quedado un poco atrás, luego de al menos tres años sin Gran Hermano. La fiebre por saltar a la fama de un día para el otro ha disminuido notoriamente en estos países, aunque no ha desaparecido.
En todo caso, Gran Hermano es un formato televisivo que sigue existiendo en otros países, junto con otro tipo de reality. En Estados Unidos, sin ir más lejos, uno de los programas más vistos es American Idol, que tiene públicos superiores a los veinte millones de espectadores por emisión. En ese programa gente del más diverso origen compite para demostrar que tiene aptitudes a la hora de cantar. En todo el mundo hay decenas de shows como este que apuntan también a tomar de la nada a alguien y, mediante una competencia, convertirlo en estrella. Y cuanto más dure su estrellato, mejor.
En ese panorama está la escocesa Susan Boyle, una mujer poco agraciada pero de gran voz, que hace un año era una trabajadora común y corriente y la semana pasada cobró un cheque por seis millones de dólares. Este salto lo dio gracias a su paso por el programa de competencias Britain`s got talent, en el que arrasó cantando un tema del musical de Los Miserables. Tras finalizar la competencia se convirtió en una celebridad mundial, aunque el programa era más bien regional, y por eso cuando editó su primer disco en noviembre del año pasado y tras una carrera meteórica, debutó en el primer puesto de casi todos los rankings de ventas.
El de Boyle es probablemente el sueño de cientos de miles de aspirantes a famosos, que se desviven por entrar a cuanto reality y casting tengan a mano. A una escala más local, es como la carrera de David Bisbal, que surgió de Operación Triunfo. Es como la carrera que ahora uno puede imaginar para el futbolista que vaya a ganar en el programa Cracks.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.