PABLO ROSSI
El próximo domingo se cumplirán dos meses del fallecimiento de Nicolás García, un joven de 16 años que vivía en el complejo habitacional Centenario 4, en Villa Española, donde fue apuñalado por otro menor.
Si bien el fallo judicial a cargo de la jueza María Teresa Larrosa aún no se dio a conocer -se expedirá mañana-, fuentes allegadas al caso afirmaron a El País que al autor material de los hechos, de 16 años, se le iniciará procedimiento como autor inimputable por homicidio especialmente agravado. Sería internado por tres años y medio sin mediación en dependencias del INAU. Agregaron que pretenden derivarlo al Hogar Renacer. Una pelea en un baile un fin de semana derivó en el homicidio, varios días después, en plena calle.
Según allegados al caso la madre del menor infractor habría solicitado al juzgado que su hijo salga cuatro horas por día del hogar para realizar un curso de reparación de teléfonos celulares.
El caso aún continúa latente y la familia atraviesa momentos difíciles dentro del barrio. El hermano de la víctima no comenzó el año liceal en el Santo Tomás de Aquino por miedo a represalias; su madre no sale a la calle más que para hacer mandados y a partir de las 19 horas cierran todo su hogar.
La familia reclama justicia, ya que argumenta que no fue sólo uno el responsable de la agresión.
"Hay varios identificados que andan sueltos por el barrio", dijo Raquel Mesa, madre de la víctima.
A su vez, las amenazas de muerte fueron una constante luego que allegados presentaran 400 firmas en el Ministerio del Interior, reclamando que Eduardo Bonomi tome cartas en el asunto.
"Pasan personas en moto, sin casco, o en una camioneta 4x4, amenazan a mi familia y a vecinas que nos están ayudando en los reclamos", dijo Mesa. A su vez, afirmó haber realizado las denuncias correspondientes en la Seccional 13ª, pero que hasta el momento no tuvo novedades.
Mesa, que perdió a su hijo el 11 de febrero de 2010, es funcionaria de Salud Pública y trabaja en una policlínica del barrio. Si bien continúa de licencia por luto, tiene previsto pedir un cambio de lugar de trabajo, porque le resulta muy incómodo el hecho de atender a personas vinculadas al crimen, así como también se atemoriza por la exposición que pueda tener.
"TODOS LOS CONOCEN". Raquel Mesa dijo conocer a quienes, según ella, habrían sido los demás participantes de la mortal agresión: "son conocidos en el barrio, y fueron ellos quienes amenazaron a mi familia la semana pasada". Según dijo, se trata de una familia del barrio, vinculada con la venta de pasta base. "Tienen una boca en su casa y cuando hice la denuncia en la comisaría por las amenazas, los policías me dijeron que con ellos no se meten", afirmó Mesa.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.