Madres de la Plaza es una asociación civil creada en 2006, que reúne a varios centenares de madres de adictos a la pasta base, aunque las más activas son un grupo pequeño.
En la última reunión de la asociación, el jueves pasado en la Junta Departamental, unas veinte madres y familiares debatían la mejor manera de hacerse escuchar. No son mujeres amargadas sino que están llenas de ideas y entusiasmo, a pesar de la dura situación que viven y del poco eco que han tenido hasta ahora, según dicen. No tienen pelos en la lengua para declararse en las antípodas de la política de la Junta Nacional de Drogas y del Estado con respecto a la pasta base, y tienen un proyecto para los adictos que demostrará, si logran llevarlo a cabo, que "hay una salida".
"Durante estos últimos cinco años tocamos todas las puertas y nadie nos dio corte. Pensamos que el gobierno pasado iba a ser más sensible, pero no hay voluntad política y hay una gran hipocresía", dijo María Rodríguez, una integrante de Madres de la Plaza. "Hay un tabú, está todo tapado a nivel estatal. La sociedad está enferma y no hacen nada para solucionarlo", agregó.
Junto a Fernando Rodríguez, otro integrante de la asociación, María viajó a Venezuela para interiorizarse de un programa para el tratamiento de adictos a la cocaína que tiene muy buenos resultados en ese país. Armaron un proyecto similar y lo presentaron en varios lados, en el gobierno, en el Frente Amplio y en los demás partidos, pero nadie les mostró interés.
Por otra parte, las madres denuncian las bocas de pasta base desde 2006, pero según Rocío Villalba, vocera de Madres de la Plaza, "ya es al santo botón, porque se cierran y vuelven a abrir hasta en el mismo día". Además, la Policía debe esperar la orden del juez para cerrar una boca, y los allanamientos no se pueden hacer por la noche, situaciones que traban el cierre de las bocas.
El proyecto de Madres de la Plaza consiste en un plan piloto para crear en una manzana un "barrio cerrado" para adictos en situación de calle. En un predio de una manzana ubicarían a 80 adictos, que construirían ellos mismos cinco edificios de 16 plazas donde vivirían. Los adictos no podrían salir del lugar, usarían uniforme y la internación no tendría fecha límite. "Si tienen que estar seis años, que estén", dijo Villalba.
"Para realizar este proyecto, lo único que necesitamos es un predio, y el gobierno está desde el 2007 por asignarnos uno", comentó Villalba. La financiación sería a través de aportes de la población, donaciones de empresas y dineros desde el extranjero.
La idea es que, en un futuro, haya un centro de este tipo en cada barrio y en cada departamento del país. Para Villalba, "así se acaba la inseguridad ciudadana, que tiene nombre y apellido: pasta base".
El próximo viernes 14 de mayo a las 19 horas las Madres de la Plaza realizarán una marcha desde la Plaza Fabini hasta la Torre Ejecutiva, en protesta de la inoperancia estatal. Más adelante realizarán un concierto para recaudar fondos para el proyecto.
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