María Julia Pou
En el mes en que se celebra el Día de la Mujer nos interesa compartir algunas reflexiones acerca del equilibrio de género en los nacimientos que se producen a lo largo y ancho del planeta.
Recientes estudios nos muestran algunas cifras preocupantes con respecto a la proporción -más valdría decir desproporción- en los nacimientos.
Justo es decir que el tema adquiere ribetes más dramáticos en países como China, el norte de la India pero no está ausente -aunque por motivos diversos- en el resto del mundo.
Una primera mirada nos revela algunos de los aspectos que inciden en el problema: en algunas sociedades se prefieren los hijos varones quizás por la previsión de que la fuerza física sea una exigencia en las tareas a desarrollar en el futuro.
En un país como China sigue vigente la política de permitir a las parejas el nacimiento de un solo vástago, razón por la cual se sacrifica el posible nacimiento de una hija.
Es claro que en estas circunstancias el aborto es uno de los caminos elegidos para sortear un embarazo no deseado, al menos en lo que al sexo del bebé se refiere.
Una vez más la ciencia -y la tecnología del "scanner"- juegan un papel decisivo en la toma de decisiones. En los citados trabajos nos muestran cómo al momento de optar por un único futuro integrante de la familia las niñas no nacidas son víctimas de una arcaica preferencia por el varón, un paradigma moderno de la familia pequeña y un avance científico-tecnológico que merecería mejores aplicaciones al momento de ser utilizados por los padres de familia.
Nos resulta evidente que para evitar lo que se ha dado en llamar este "genericidio" lo que hace falta -entre otras cosas- es un cambio cultural como el que ha tenido lugar en Corea del Sur, país que tuvo casi los mismos desniveles que China -130 varones por un lado y 100 niñas por otro- pero que ha dado enormes pasos hacia la mejora de la educación de las niñas, erradicando las políticas discriminatorias y estableciendo la igualdad de derechos.
Más importante quizás que todo esto ha sido la asunción por este país de lo perjudicial que había sido aquella política discriminatoria para toda la sociedad.
Pero más allá de los casos puntuales que mencionamos, en un mundo globalizado debería ser innecesario el batallar por las niñas no nacidas: el equilibrio de una sociedad es importante desde todo punto de vista.
Aunque nos rechina la expresión, el hecho que "falten vientres" de futuro no es un tema menor así como tampoco lo es el de alentar y promover la participación de las mujeres en todas las manifestaciones de la vida en sociedad.
Quizás las sabias palabras de Mao Zedong cuando dijo que "las mujeres sostienen la mitad del cielo" puedan ser las que generen las acciones necesarias para que el cielo no se venga abajo… o la Tierra sea un mejor lugar para vivir.
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