ALEXANDER LALUZ
Exuberante, lúdica, naif, en fin: como siempre, Rossana Taddei se dispone a jugar con su maletín de sorpresas en El Galpón. Y lo hará por partida doble. Mañana, con la inauguración de una muestra de sus pinturas, y el jueves con un concierto.
Doble invitación que no requiere protocolos ni vestuario de etiqueta para asistir. La única condición -bien conocida por amigos y seguidores- es la apertura al juego y a la imaginación, para descubrir que lo esencial sí puede ser visible, audible y disfrutable.
Lo primero, entonces, será la apertura de su muestra pictórica que se exhibirá desde mañana, a las 20 horas, en el entrepiso del teatro El Galpón. Y a la noche siguiente, pero 21:30, la convocatoria es para la Sala Campodónico donde se presentará con su banda Patio de Filósofos (Gustavo Etchenique, Eduardo Mauris y Gerardo Alonso) más dos invitados muy afines a su propuesta estética: Fernando Cabrera y la banda Orgánica. Allí volverá sobre los repertorios de sus dos discos lanzados el años pasado: Sic transit (Ayuí, Uruguay), para el que musicalizó varios textos de poetas uruguayos, y Feliz (Acqua, Argentina), donde registró canciones con músicas y textos propios.
Con este concierto, explicó la artista, se estará despidiendo de nuestro país para iniciar una nueva gira por Suiza y España "junto al flaco Barral" -una figura histórica, casi legendaria de nuestra música popular- "que está viviendo allá y se unió a este Patio de Filósofos de gira". La agenda de conciertos comenzará el próximo "16 de abril en Ticino, donde haremos varias presentaciones y en mayo iremos a España, con fechas en Salamanca, Madrid, entre otras ciudades".
De muestra. Asumir la música y la puesta en escena como algo lúdico, con un toque naif, y a la vez mucho coraje para dejar que la expresión vuele por territorios imposibles es una señal de identidad en Rossana Taddei. Al escuchar su Sic transit, la escucha no puede más que dejarse interpelar por un libre juego con la poesía de grandes nombres (María E. Vaz Ferreira, Humberto Megget, entre otros), y universos sonoros que envuelven lo virtuoso, técnicamente pulido y ajustado, con un grado de sana -y necesaria- locura.
Ese mismo enfoque se traduce también a la colección de pinturas que estará exponiendo en El Galón. "Las ideas, los bosquejos de los contenidos ya venían desde hace tiempo. Y ahora tomaron forma en estas obras, creadas con una técnica mixta: témperas, óleos, algunos acrílicos, pero todos con trazos muy sencillos para trabajar con figuras humanas y rostros muy expresivos", explica.
La mayoría de los cuadros "son trípticos: tres cuadros que conforman una idea, y tienen mucho color, imágenes con contornos muy definidos". No hay en ellos misterios ni elucubraciones estéticas de herméticas fuentes: "el mensaje en sí tampoco llega a ser muy complejo, es directo, muy simple: que los grandes o los adultos envueltos en un mundo tan enloquecido a veces perdemos esa conexión con el lugar más puro nuestro que es la niñez, con el niño que podemos tener en nuestro interior". También, agrega, "hay algunos cuadros que no son trípticos, son poquitos, pero bueno, no quiero contar mucho la muestra, sino que la gente vaya y lo descubra".
Para Taddei la exploración de la plástica está "muy aceitada con lo musical. En este otro plano yo me siento muy segura, y ahora estoy sintiendo que es como una extensión, otra forma de expresión, porque los trazos, las líneas, los colores, tienen un lugar en común con lo que es improvisar, crear melodías".
La otra conexión, quizás más objetiva, está en esa suerte de maletín mágico que suele usar en sus actuaciones, "de donde salen elementos, que son muy lúdicos, naif, como es esta obra plástica", con el que funde lo imaginario con lo físicamente inmediato. "Y en un momento pensé, ya que el concierto es al otro día, voy a unirlos más y voy a hacer un cuadro que sea el maletín, como si lo hubiera pintado un niño".
El pasaje del collage a las témperas y óleos
"De una manera muy singular esta artista nos regala su visión de la complejidad de la interrelación humana, con una actitud inocente y lúdica. Su paleta vibrante, potente y al mismo tiempo acotada, nos habla de que no es necesario un gran despliegue para ver lo esencial". El artista plástico Ricardo Rosa describió así esta muestra de Rossana Taddei, en la que la artista plantea un cambio en sus técnicas. "Desde chica -cuenta Taddei- me gustaba pintar con pastel, me sentía como más segura con esa técnica y ese trazo. Después fui pasando a un trabajo más de coordinación, búsqueda de composición que es el collage, en lo que trabajé por muchos años, e hice varias muestras en Suiza con mi hermano, Gustavo (Taddei).
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