Ignacio Rospide, secuestrado el jueves pasado y liberado el viernes, declaró esta mañana ante el juez Daniel Tapié y la fiscal Diana Salvo.
El empresario estuvo en el Juzgado durante poco más de una hora, tras ser citado por el magistrado para saber "si con el paso de las horas recordó algún detalle que pudiera ser de utilidad para la investigación", dijeron fuentes judiciales a El País.
Según fuentes policiales, el juez no le permite brindar declaraciones a la prensa.
Ayer, dieron su testimonio la señora de Rospide y su hijo Luis Ignacio, quien recibió las llamadas de los secuestradores.
La Policía se muestra confiada en que podrán capturar a la brevedad a los delincuentes. Serían cuatro: tres que lo redujeron y secuestraron y otro que estaba en la casa donde fue retenido.
Al cierre de esta edición, no había detenidos por el caso.
MALESTAR.
El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, no ocultó su molestia por la forma en que la noticia trascendió en los diferentes medios de comunicación.
"Estábamos jugando una carrera contra el tiempo para que la prensa no informara antes de lo que estaba pasando, y que pase eso me parece un acto de irresponsabilidad total porque ponen en riesgo la vida de la persona", puntualizó el secretario de Estado a radio El Espectador.
Además, la prioridad más importante de la familia era que la noticia no trascendiera, por lo que Bonomi entendió que las filtraciones ocurrieron en la órbita judicial o policial.
No descartó mantener una reunión con los dueños de los medios de comunicación para discutir cómo se tratan este tipo de noticias.
"Me gustaría reunirme con los responsables de los medios y saber qué vamos a hacer respecto a este tema", puntualizó.
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