Guillermo Fariñas
El disidente que realiza una huelga total desde el 24 de febrero se encuentra lejos de sufrir la parálisis renal que sus doctores temían. Desde el hospital, Fariñas reconoció que los médicos están preocupados por que contraiga nuevas infecciones. Pero él no tiene miedo.
Carolina Bellocq
- ¿Cómo se encuentra?
-Estoy con la presión baja, con mucho dolor de cabeza y dolores articulatorios, sobre todo en los tobillos y las rodillas. También sufro dolores de cabeza cuando me siento y cuando me pongo de pie una vez al día para pesarme. Para pasarme alimentación parenteral es necesario saber el peso, pero al pararme pierdo la visión, me duele mucho, mucho la cabeza y tengo que sentarme lo más rápido que pueda. Los médicos están pasándome por las venas grasas esenciales, aminoácidos, plasma y otros minerales, glucosa hiperconcentrada y solución salina con vitaminas.
-¿Usted no se niega a ser alimentado por esta vía?
-No me niego a la alimentación parenteral puesto que esto no es un suicidio, es un reclamo.
-¿Tiene algún temor?
-No, no. Estoy preparado para la fatalidad, ya lo he dicho. Claramente considero que mi conciencia no puede resistir un muerto más por parte del gobierno cubano. Estoy haciendo una petición de clemencia al gobierno de que ponga en libertad a los 26 presos políticos de conciencia que están enfermos, diagnosticados por los propios médicos del ministerio del Interior y recomendados por esos doctores para que sean puestos en libertad, puesto que no van a resistir en prisión.
-¿Ha tenido alguna respuesta por parte del régimen?
-No. La única respuesta que he tenido fue el artículo del diario del gobierno Granma del 8 de marzo, que es referido a mi persona. En sus dos últimos párrafos dice que se me va a dejar morir de manera explícita.
- Las Damas de Blanco fueron reprimidas los últimos días mientras protestaban.
-Quiero decir que me solidarizo totalmente con la labor que hacen estas Damas de Blanco y hago un llamado a Fidel y Raúl Castro para que tengan en cuenta que, cuando sus familiares hacían marchas y pedían ante las instancias del General Fulgencio Batista que ellos fuesen amnistiados tras haber asaltado un cuartel y haber perecido 47 personas en ese asalto, nunca sus familiares fueron maltratados ni por militares ni por paramilitares. No fueron golpeados, no fueron repudiados, no fueron arrastrados. Fueron respetados. Ahora me parece que, indiscutiblemente, nos encontramos ante las Camisas Pardas creadas por Hitler.
-¿Cómo es compatible su rechazo de conciencia a que mueran más disidentes con la huelga de hambre que está realizando?
-Prefiero poner el muerto yo a que otros hermanos míos perezcan en la lucha.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.